Viñetas apócrifas

Occidente es malo por naturaleza, nos insulta y ofende; el demonio inspira su sistema de libertades en contra de nuestra fe y verdad. Ellos son el Lado Oscuro; nosotros, la Piña Colada. Ergo, ha llegado la hora del castigo. Debemos demostrarle con furia divina nuestro desprecio a su frivolidad.
Éste es el espíritu de lo que acordaron los cincuenta y tantos líderes árabes reunidos en La Meca durante el pasado mes de diciembre. Y para que el fuego purificador arda con más fuerza a las puertas de las embajadas, uno de los presentes decide incorporar tres nuevas imágenes, una viñeta y dos fotografías que no figuran en el paquete danés: un Mahoma con cuernos acusado de pedófilo cuyo autor puede rondar los 12 años, un supuesto árabe con una careta de morros de cerdo y un creyente sodomizado por un perro mientras reza en el suelo. Ahora sí que se notan mucho mejor las ofensas, aunque el señor de la careta sea un francés en un concurso de chillidos y sus compañeras apócrifas hayan salido de vaya usted a saber dónde.
Las tres vienen a recalcar los contornos de un dibujo borroso para que a nadie le quepa la menor duda sobre la calaña de esos tipejos despreciables que son los europeos y el resto de infieles occidentales. Dicho lo cual, sólo nos resta soplar levemente sobre las brasas y pronto se avivará una espléndida llama que señale con claridad quiénes son los elegidos y quiénes los réprobos, especialmente si tenemos en cuenta que siempre nos encontraremos con algún compañero de viaje despistado, que aproveche la ocasión para hacer méritos en pro del aliancismo.
No es necesario que se posicione abiertamente a favor de nuestra causa. Basta que dude, que les haga reflexionar sobre el bien y el mal. Basta que resquebraje con una cuña el edificio en el que se sustentan, como en las Torres Gemelas. No será difícil. Nunca falta un roto para un descosido. Las viñetas apócrifas harán el resto.

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