Mochuelos y olivos

Los papeles de Salamanca han abierto la espita de la recolocación, por lo que se avecinan jornadas de trapisonda, a tono con las que ya vivimos en los últimos tiempos.
Al Archivo de la Guerra Civil de Salamanca le quedan dos telediarios, porque una vez satisfecho el capricho catalán, se van a ir las 260 cajas del capricho vasco y así hasta que no queden más que los anaqueles y el Capricho Español, que por supuesto, enviaremos encantados a los herederos de Rimsky-Korsakov en Nóvgorod. Vamos, que si está pensando en montar un negocio, le recomendamos encarecidamente la rama del transporte de mercancías.
La ministra Calvo, que es muy cartesiana, aunque no sepa lo que significa, ha encontrado el quid para ordenar España como se hace en cualquier domicilio: los zapatos, al zapatero; los cuchillos, al cuchillero; los platos, al platero…, no, perdón, al aparador.
Así, la Dama de Elche irá a Elche, la bicha de Balazote, a Balazote; la rendición de Breda, a Breda y el Gernika, para qué contar. Esto va a ser una delicia, con tanto trajín, tanto museo vacío y tanto museo por inaugurar. Que se sepa, ninguna de las piezas que contiene el Museo Arqueológico Nacional estuvo originalmente allí, entre otras razones, porque no se había construido el edificio. De ese hecho deducimos que el tinglado existente hoy en Serrano se quedará reducido a la sección de Egipto, a no ser que la ministra se empeñe en lo contrario y haya que meter las momias otra vez en sus pirámides y mastabas respectivas. Podría quedar un local precioso para el Museo de la Paz y llenarlo todo de palomas. Palomas que hayan nacido allí, claro, porque si no habrá que trasladarlas a sus palomares de origen.
Con los ciudadanos podíamos hacer algo semejante. ¿Usted de dónde viene siendo? ¿De Valladolid? Pues a Valladolid. No bueno, la verdad es me crié en León. Uuuuy. No empecemos con tiquismiquis.

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