El enemigo en casa

Carod, o sea Pérez, quiere que su socio español, o sea ZP, se quede sin la olimpiada del 2012 en Madrid. Le acusa de manillar en ámbitos internacionales para que no se admita la selección catalana de hockey a patinete, y con ese boicot se venga de la afrenta: “Si yo no tengo patinete, tú no vas a tener olimpiada”. Eso es alta política y lo demás son cáscaras.

Curiosamente, este individuo que se quita apellidos como si se pudiesen fabricar familias de diseño, no sólo no responde ante la ley por un posible delito de traición, ¡sino que es uno de los pilares en los gobiernos de España y de Cataluña sin haber ganado nada, ni comprometerse a nada!

El episodio revela al menos dos verdades como templos: una, que Pérez tiene más mala sangre que el Gigante de San Aniol _ monstruo antropófago de tierras catalanas _, y dos, que el actual sistema político es una coladera de absurdos, pues permite que un señor, que ni siquiera se tiene por súbdito de ese estado, atrape con su zarpa el escroto del presidente y lo apriete con saña al albur de sus intereses.

La tripleta formada por Zapatero, Maragall y Pérez se muestra así en todo su esplendor. Frente al apoyo que recibe de Pérez, la oposición que ejerce Rajoy tiene que sonar en el tímpano de ZP como música celestial.

Al presidente le piden que se deshaga de tan abyecto personaje, pero tal como están las cosas, la estabilidad del Gobierno también depende de los 21 diputados del PSC, que tendrán el corazón partido entre los patinetes y los aros olímpicos. Trabajo le va a costar a Julia Otero volver a maquear el lado humano de Pérez en un ejercicio de contrapropaganda digna del padrecito Goebbels, que fue capaz de disfrazar una organización de genocidas haciendo creer a algunos que se trataba de un puñado de humildes trapenses.

Por si quedaba alguna duda, éstos son los lodos tontos de aquellas lluvias nazis.

Un comentario a “El enemigo en casa”

  1. articles library

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