Rectificación

Por mucho que al Gobierno se le ponga a caer de un burro dentro de casa, ningún español debe sentir la más mínima satisfacción por el hecho de que The Wall Street Journal dedique un editorial al presidente para decir lo nefasto, torpe y perjudicial que les parece a los norteamericanos.

El periódico neoyorkino tiene todo el derecho del mundo a criticarlo, de la misma forma que a nosotros nos da por poner a caldo desde España a Bush, a Chávez o a Arafat; pero aunque The Wall Street repita uno por uno los errores, carencias o defectos que diariamente se le achacan a ZP desde dentro, su editorial es mucho más doloroso por cuanto nos incluye a todos en el mismo saco y lo que parecen críticas a una persona, a un ejecutivo, a un partido, son descalificaciones a la nación.

Apenas han pasado ocho meses del cambio de Gobierno y ya se escuchan sugerencias sobre elecciones anticipadas. Eso, o los cuatro largos y oscuros años que nos pronostica el diario. Pero no son las únicas alternativas, ni las más deseables. La tercera vía es la de la rectificación, un camino que ZP ya ha dicho alguna vez que no le cuesta andar. Pues bien, rectifique. Ya ha tenido ocho meses para darse gustazos infantiloides. La historia podrá perdonárselos si no los eleva a categoría de dogma. The Wall… duda que pueda lograrlo porque no los considera fruto de su bisoñez, sino de su ideología. Aquí no estamos tan convencidos de eso porque ya conocimos a otro presidente socialista que con todos sus defectos jamás nos hizo sentir vergüenza ajena, ni siquiera ayudado por Roldán y aquella chapucera guerra sucia que encabezó un tal X.

Precisamente González es una de las firmas que tratan de abrirle los ojos sobre las equivocaciones que el equipo de gobierno comete a la velocidad del AVE. Es de imaginar que no lo hace para justificar las urnas anticipadas, ni para consolidar esos cuatro años oscuros, sino para que rectifique.

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