Pensamiento único

Rajoy y González coinciden en que el coste de la ampliación de la UE debería repartirse entre los miembros de acuerdo con su producto interior bruto. ZP, no. El presidente da por bueno que España asuma cifras muy superiores a lo que aportarán, por ejemplo, Francia y Alemania.
Éste sería un nuevo desencuentro que añadir a las difíciles relaciones entre quien precedió a Aznar y quien lo sustituyó, o lo que es lo mismo, entre socialistas más afines a uno y otro personaje.
Si hemos de creer al único periódico digital que lo divulga y descartamos la posibilidad de la inocentada, FG habría llamado por tres veces a ZP para comentarle sus puntos de vista y ofrecerle su experiencia en el mismo puesto que ahora ocupa él, encontrándose con otras tantas calladas por respuesta a lo largo del último mes.
En ese caso tendríamos indicios suficientes para sospechar que ZP maneja razones o informaciones que no quiere compartir con el ex, y que, por supuesto, desprecia cualquier ayuda que éste pudiera aportarle.
Si tenemos en cuenta que de ZP siempre se destacó su capacidad para saber escuchar, para vaciar a quien tiene en frente sin vaciarse él, y recordamos que él hizo del talante y del diálogo algo más que una consigna publicitaria, estas negativas a González, unidas a la creación de los consejos audiovisuales, suponen toda una contradicción.
Quizás en sus planes para mantenerse en el poder comience a cobrar más fuerza la idea del pensamiento único que la del pensamiento compartido. Así pronto podrá decir que “el Estado soy yo”, y justificar que quien esté en contra es un traidor. Para realizar semejante viaje no necesita abandonar la Moncloa, ni abrir sus puertas a molestos expresidentes. Basta que se consulte a si mismo y que tenga contentos a sus socios. El talante habría quedado en el camino.

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