El master

La vida política española es tan intensa y variopinta que a Chávez le bastó permanecer aquí 48 horas para afirmar rotundo que aprendió más en esos dos días que en el resto de su vida. Pobres venezolanos. Lo que tendrán que aguantar los próximos días en sus tostones televisados: “He estado en España y lo sé todo”.

En justa correspondencia, Chávez nos dejó una muestra de su sapiencia musical cantándonos “el periódico de ayer”, pues aunque trastoque la letra original _ que dice, forzando la rima: “nadie más procura ya leer” _, se ve que está en la onda de su profesor Ibarra, otro que huye de las hemerotecas.

El presidente extremeño dio ayer en “Las cerezas” una lección de historia política defendiendo la inocencia de Vera, no porque sea un angelito, sino porque desde la UCD a nuestros días hay otros muchos culpables de practicar la guerra sucia y entonces tendríamos que exponer toda la mierda al aire.

Ésa es una lección que Chávez no olvidará nunca porque se puede aplicar con ventaja ante cualquier contratiempo. No me juzguen por haberme llevado unos cuantos millones de los fondos reservados, porque Fulanito torturó, Menganito secuestró y Zutanito asesinó. Dejemos como están los periódicos de ayer, guardemos el polvo debajo de la alfombra, los cadáveres en los armarios y la democracia en la nevera. Chachi piruli.

Carod fue otro gran profesor. El catalán le explicó cómo ser generosos con ETA ahora que están tocados del ala. ZP se encargó de dirigirle la tesina “Antes muerta que sencilla”; Bono lo ilustró en arte paseándolo por la plaza de Zocodover y Moratinos… bueno, Moratinos es el director de la academia, el que más sabe de diplomacia y buen hacer.

Al ilustre visitante no le vendría mal prolongar el master una semanita más, aún a costa de que nos dejase el país con el PP y el PSOE liados a garrotazos.

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