El símbolo de la nada

Por primera vez en la historia de la humanidad está a punto de nacer un símbolo que no significa nada, prueba de que el hombre aun nos reserva inmensas sorpresas de su capacidad por emparentar con los simios, que ya han llegado a esa misma conclusión desde que están sobre la Tierra, pues para hacer ese viaje han decidido prescindir de ellos, salvo el de enseñar los dientes cuando están cabreados.
El caso es que la diplomacia mundial está reunida en Ginebra para lograr que la Cruz Roja, la Media Luna Roja, el León Rojo y la Magen David Adom se identifiquen con un símbolo que no simbolice nada, de tal modo que sea aceptado por todos, incluidos los nihilistas, que estarán encantados con la revolucionaria medida.
Estos señores tan gilipollamente correctos parten de que los símbolos han de molestar a alguien y que ese alguien molesto ha de tener la razón frente a los trillones de personas que entienden su valor y no se escandalizan ante la cruz griega, la media luna o la estrella de David, porque detrás de ellas, por muchos errores que hayan cometido sus portadores, hay una historia, unos valores y unos ideales.
Evidentemente, detrás de la nada, nada hay. O mejor dicho, hay significados que nada tienen que ver con el fin propuesto, porque la solución que más partidarios tiene para realizar el trueque en la humanitaria institución es un diamante, y hoy en día ese signo representa, según en qué códigos, lo siguiente: el antimonio, el amianto, el jabón, un recipiente no transparente, Vesta, la goma, el plástico, el rombo, prohibido a menores de 14 años, la decisión filosófica, el encendido de un aparato, un escudo losange, el cuerpo de Ingenieros, la lógica posible, la equivalencia o un terreno abierto, si a orientarse en lo bosque nos referimos. Ya verán ustedes qué risa cuando a alguien le dé por decir que le molesta la señal del antimonio, o que allí no entra una ambulancia con el símbolo del jabón. Como dicen por ahí, cualquier día suprimen el signo de la suma.

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