Principios Fundamentales

Una ley auténticamente progre que podían emprender, tanto en Cataluña como en cualquier otro parlamento, sería aquélla destinada a perseguir políticos que no dicen la verdad. Hacerla para perseguir a los medios de comunicación audiovisuales, además de no ser progre, es más antigua que la pana.
Hace años se conocía lisa y llanamente por censura, y todos lo entendíamos a la perfección. El poder pasa de libertad de expresión y no quiere desayunarse todos los días con un sapo en las ondas o en la letra impresa. Por lo tanto establece la censura previa o el cierre posterior. La primera coarta un montón, pero da mucha tranquilidad. La segunda exige a los directores que ellos mismos se apliquen los criterios del censor. Aprieta menos, pero intranquiliza más.
Lo de Cataluña va por este camino. La Generalitat reinventa los Principios Fundamentales, que en su caso no son los del Movimiento, sino los del Nacionalismo; los pone en un artículo 2, crea un órgano censor llamado Consell Audiovisual de Cataluña, y a quien se pase los Principios Fundamentales por el arco de triunfo, ñaca, o lo multan, o se queda sin concesión administrativa.
¿Estarán pensando ya en las emisoras de la COPE como principales candidatas a quedarse sin sustento?, se preguntan ingenuos los de las Ondas Populares. ¿Por qué lo dice? ¿Por lo del Carmelo y el 3 por ciento? Calle, calle; eso no tiene nada que ver. Esto va mucho más lejos, esto es la creación de un estado, hasta el infinito y más allá.
Decía un catalán tan irónico y sensato como Santiago Rusiñol que cuando se pide justicia, lo que en realidad se quiere es que nos den la razón, con justicia o sin ella. La Generalitat no quiere justicia, sino tener siempre la razón. Si ERC no estuviese en el ajo, habría que oírles hablar de este abusivo proyecto totalitario que se fragua con la aquiescencia de todos, incluido el PP.
Después dirán que Boadella y Espada no tienen hueco en la política catalana.

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