“Terelu existe”

Vamos a necesitar que entren en la polémica doctos geógrafos y brillantes enólogos porque el tema se las trae. ¿De dónde es el cava catalán? ¿Puede ser español siendo de Sant Sardurní d´Anoia? ¿Qué hacemos con los americanos que le llamen cava europeo?
Así de espeso está el diálogo entre los productores de cava y esa eminencia gris del enciclopedismo y la mercadotecnia llamado Josep Bargalló. Justo en el momento en el que los informatizados agentes comerciales de la bebida recorren España tratando de colocar el mayor número de botellas con el mensaje anti-boicot de que el cava es una denominación de origen española, con presencia en 160 municipios de siete comunidades autónomas, justo en ese momento, Bargalló acusa a Freixenet de españolizarse, como diciendo “fomentemos el boicot haciéndonos más antipáticos”.
Los fabricantes conocen la gravedad de estas palabras. Las opiniones de Carod sobre la olimpiada de Madrid les costaron tres millones de botellas. Con esta nueva ayudita de Bargalló, vaya usted a saber.
Naturalmente que el boicot es una medida cainita porque el cava, hasta nueva orden, es tan español como los garbanzos de Fuentesaúco por mucho que se vocifere lo contrario. Quizás no se podrá decir lo mismo si el estatut se aplica en toda su extensión. Entonces Bargalló se adelanta a los acontecimientos. Quizás el primer consejero de la Generalitat sea también el primer interesado en que triunfe, pues algo que es rechazado por catalán está reconocimiento al mismo tiempo su catalaneidad. Quizás estemos todos un poco enloquecidos con disputas infantiloides y ridículas. “Pues mi papá es policía y tiene una pistola”. Quizás es el momento de echarse a la calle y enarbolar una bandera solidaria con María Teresa Campos y decirle al mundo que “Terelu existe”.
No sé, convendría hacer algo sensato; aunque fuese para disimular.

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