Suiza

Vaya, vaya. A Pérez le han cachado unas cuentas suizas muy sospechosas. Pero no prejuzguemos ni adelantemos acontecimientos. A lo mejor se trata de una caja de resistencia que Pérez y sus amigos de Batasuna han organizado al margen de la banca española para socorrer a los damnificados por el primer terremoto que se produzca en cualquier país del Tercer Mundo, ellos que son tan solidarios.

Además, como se advierte desde medios jurídicos, “tener una cuenta en Suiza no constituye ningún delito”. Les falta añadir como ejemplos que también el Papa tiene una guardia suiza, que los niños toman bollos suizos y que nuestras praderías están plagadas de vacas suizas. Por otra parte, aunque Pérez se haga llamar Carod-Rovira, no va a ser tan tonto como para prestar su nombre verdadero al frente de unos depósitos de 8.500 millones de euros de procedencia irregular. ¿Hemos dicho 8.500 millones? ¡Pero si eso es más de lo que ganaba Arafat en un día!

Las primeras informaciones sobre el caso afirman que esa bonita cifra se consigue a través de los ingresos realizados entre el 16 de julio de 2003 y el 28 de octubre del mismo año, es decir, poco más de tres meses. ¿Hay en la sala alguien capaz de realizar semejante acopio de pasta gansa legal en tan corto espacio de tiempo? Que levante la mano.

Si por Pérez y por sus compañeros impositores fuera, muchos desearían que se confirmaran todos estos extremos, pero por el bien de la sociedad es preferible creer que se trata de un infundio, que hay algún gato encerrado todavía no visible a la luz, que nadie se puede hacer con 8.500 millones de euros, o que estamos hablando de otras cantidades.

En cualquier caso, se está sugiriendo una perversidad mayúscula que afecta a uno de los socios del actual Gobierno. La intranquilidad debe apoderarse de la población hasta aclarar todos los depósitos. Y desear que no nos pase nada.

Un comentario a “Suiza”

  1. ALPHONSO

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