Pedruscos

Hace unos meses les había hecho partícipes de una intimidad. A mi ventana le había salido una ciudad romana debajo. Bueno, pues ya no. Se la han extirpado con anestesia. Se nota que era una ciudad romana de segunda división, de ésas que a lo mejor sólo son etruscas o sabinas.
Lo curioso es que una de las razones que motivó arramplar con todo fue decir que salía cara. Si llega a ser barata la dejarían tal como estaba, pero en esas condiciones, lo mejor es darle pasaporte y esperar a que un día aparezca una ciudad a buen precio, como por ejemplo Pompeya, que ésa sí que salió tirada gracias al Vesubio, que se encargó que envolverla en albal y conservarla para las nuevas generaciones fresca y lozana como el día de la erupción.
Como quiera que las ciudades actuales buscan la manera de atraer visitantes con los que hacer caja, y teniendo en cuenta que para ello no dudan en exagerar cualquier pequeño pedrusco que las singularice y distinga de las demás, el hecho de que se tire por la ventana la ciudad de marras ha de entenderse sin duda como una invitación a que los turistas se dirijan a la vecina Astorga, ciudad coetánea a la de referencia, donde se ha instalado una domus con mosaicos a la puerta de los Misioneros Redencionistas y donde permanecen intocables los restos romanos aparecidos en un solar del centro urbano. Un solar que ha de ser por fuerza carísimo.
En otras zonas cercanas hay un museo que lleva años sin ser abierto, un templo de Mitra hábilmente tapado y mosaicos de indudable valor que son admirados por los murciélagos, así como otras lindezas menores. También se hacen prospecciones donde podrían encontrarse restos semejantes; pero si hay suerte, no aparecerá nada más y de esa manera no serán necesarios sesudos informes técnicos destinados a restarles importancia, que para ver edificios destrozados ya están Astorga, Pompeya y Roma sin ir más lejos.

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