Asignaturas pendientes

Ni Touriño, ni Quintana, a punto de formar ejecutivo, asistieron a la Ofrenda del Apóstol. Quizás sea apresurado deducir que tampoco lo van a hacer el próximo 25 de julio de 2006, cuando presidan y vicepresidan la Xunta, porque para entonces sus vidas habrán cambiado en edad, dignidad y gobierno. De momento han repetido sus costumbres anteriores: homenaje a Castelao y mítines políticos. El Apóstol puede esperar.
Queda un año por delante, tiempo suficiente para conocer Galicia y su historia, aunque siendo tan rica y portentosa, conviene que no lo dejen para última hora, como los malos estudiantes que se dan un atracón las horas previas al examen.
Han de comenzar por los oestrimnios, el altar del sol y las peregrinaciones caldeas; los griegos, los laberintos de Mogor y la lapa de Gargantáns. De ahí, a san Andrés de Teixido y averiguar por qué en ese lugar comienza el País de los Muertos. Por qué decían los griegos que los Campos Elíseos podían caer por estas tierras y por qué los hiperbóreos y el jardín de las Hespérides, con Hércules, Lukus, Gerión y demás familia, anduvieron danzando en mitológicas aventuras por estos lares. Deberán repasar la emoción de Decio Junio Bruto, alias el Gallego, cuando se ve pisando estas playas y por qué Roma hace lo que hace en el Extremo Occidente de su Imperio.
Deberán preguntarse qué diantres pintan tres gallaecos como Teodosio, Prisciliano y Egeria en la cumbre del diseño religioso post-pagano, por qué el interés de Muza en venir hasta aquí antes de atender la reclamación de Damasco, y por qué el interés de los suevos en hacer exactamente la Pascua a la ciudad de Lugo. Por qué el gótico avanza hacia Santiago y por qué Thule, la Vía Láctea y los miles de peregrinos que la siguen sin dudar por un instante que están trascendiendo en su espíritu.
Y puestos más prosaicos, deberán preguntarse también por qué el Xacobeo deja en Galicia 4.000 millones de euros.

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