La fuerza inútil

Y cara

Cada día es más notorio que el Ministerio de Igualdad, al menos tal como lo entiende su titular, es más prescindible que el índice en un diccionario. Su hoja de ruta es la de las ocurrencias y en ese campo, si te rodeas de 14 asesores, malo será que cada mes no dispongas de 28 para cubrir todos los días y descansar los domingos.

La última es memorable porque se basa en la igualdad de nuestros cuerpos a la hora de ir a la playa, pero solo en cuestión de gordura. No te avergüences de tus lorzas porque tanto derecho tienes tú de lucirlas, como Georgina Rodríguez de cambiarse el bikini cada 5 minutos y no repetir ni uno en los cien veranos que le queden por disfrutar.

Aparte de que es falso, de que ya lo sabíamos y de que nos cuesta un pastón oírlo, ¿dónde está el mérito de la chorrada? Si mis gorduras no son tan vergonzantes, pero sufro una deformidad, necesito una prótesis, me recorre el cuerpo una cicatriz, soy feo, bizco o padezco una halitosis detectable a cinco metros, ¿voy a tener también una campaña de Igualdad para sentirme cómodo en la playa, o puedo ir yendo ya, a ver lo que pasa?

¿Para cuándo una campaña que equipare a los que tienen una voz de pito con los bajos que hablan como Marcos Mundstock, el luthier que en paz descanse? ¿Se da cuenta doña Irene que el número de desigualdades humanas es X tendente a infinito?

Sí, se da cuenta y en ello basa un prometedor futuro, porque si le siguen dando presupuesto, ella lanzará campañas con la frecuencia con que Manolo Escobar lanzaba singles en sus buenos tiempos. Eso sí, la chica cansa, aburre, exaspera y gasta como si no hubiese un mañana. Es nuestro Bartolo moderno. Le han dado una flauta con un agujero solo y ella, dale que te pego, pi, pi, pi…

Los grandes inventos del TBO salían cada semana, eran mucho más baratos y servían para lo mismo.

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