Los héroes están cansados

El tresillo para quien se arrellane

Hace dos años Madrid fue reconocida como la segunda capital del mundo con más árboles, solo superada por Tokio sauce arriba sauce abajo. Estos títulos hay que relativizarlos en la misma escala que los premios Nobel de Literatura. No serán los mejores escritores del mundo, pero tampoco se podrá decir que son unos piernas.

Esto es, Madrid está ahí, muy arbórea ella, con su madroño de emblema, su amplio Retiro y esa parcela de ancha es Castilla llamada la Casa de Campo, entre otros espacios verdes que le evitan ahogarse en su propia grandeza.

Pero la próxima secretaria de Estado para la Agenda 2030, esa lumbrera llamada Lilyth Verstrynge, cree que en Madrid es muy difícil encontrar árboles, al contrario que en Barcelona, donde nacen al conjuro del Adra Cadabra Colau. Todo sea por criticar a Almeida y a Ayuso.

La hija de don Jorge habla con el entusiasmo de un remero griego después de cruzar el Mediterráneo, o sea, poco. Parece cansada de nacimiento, lista para interpretar a Ofelia ya muerta, o para posar toda la tarde en el estudio de un pintor decadente.

Ella nos los explica con voz queda y ademán sutil. Se debe a la cultura del esfuerzo y la meritocracia, que agota a los pobrecitos jóvenes y les deja sin fuerzas para salir por las noches, con lo importante que es mantenerse hasta las cinco lingotazo va y lingotazo viene.

La meritocracia es un asco. ¿A quién se le ocurre nombrar al más capaz para cada puesto? ¡Qué disparate! Donde funcione una buena enchufecracia, que se quiten títulos y esfuerzos.

Ella misma, que se ve adornada de altos estudios en lugares de tronío como el Liceo Francés y la Sorbona, ha preferido ser nombrada por enchufe. Así no engañas a nadie y si fracasas, como es previsible, nunca será tu culpa, sino de quien te ha nombrado.

Un comentario a “Los héroes están cansados”

  1. David Hortas

    Cuando se lee en la prensa alguna noticia o comentario con la que uno está de acuerdo, lo normal es sentir una alegría interior al coincidir con alguien cuya profesión es escribir, y por lo tanto, se da por supuesto que su capacidad de informarse es muy superior a la media de los simples lectores como yo.

    Sin embargo, al leer su comentario de ayer sobre los “ñordos, no he podido evitar el hormigueo mental de que la comunión de pareceres no sintonizaba con toda la claridad necesaria para decir “Me monto en ese barco con los ojos cerrados, aunque el piloto este tuerto de los dos ojos”.

    Desde luego, no seré yo quien justifique, ni defienda, a Francesc de Dalmases (mano derecha de Laura Borras), de la agresión a la periodista de TV3, como tampoco pienso hacerlo de ninguna de las “boutades” que tan pródigamente protagoniza por todos los medios de comunicación a los que se aproxima.

    El Sr. Dalmases, es lo que en Francia se conoce como “Un mec qui péte plus haut que son cu”, (obvio la traducción, por otra parte evidente, para no romper la pulcritud habitual de esta bitácora), lo que en España llamaríamos un cantamañanas. De la misma manera, tampoco voy a abrir la boca sobre Laura Borras y sus bravuconadas, bastante tiene ella con intentar justificar que los contratos famosos no los firmó y otorgó ella, si no que fue un marciano con orejas verdes que entro en su despacho.

    Ahora bien, la generalización de los soberanistas catalanes (situados en las antípodas de mi ideología política y de mi sentido del Estado) al respecto de la palabra “ñordo” me parece excesiva, sirva como muestra el tuit publicado por el impresentable Gabriel Rufián como respuesta a uno de esos intransigentes: “Si a ti no te ha gustado que durante décadas te llamen polaco por ser catalán, ¿por qué llamas tú ahora ñordo a alguien por ser español?” (22:45 • Agosto 18, 2019).

    Le garantizo que como Rufián, en el nacionalismo hay más, muchos más, y afortunadamente con una mejor catadura que el chaval de las impresoras (lo que tiene que hacer el pobre para no volver a currar a la ETT que contrataba hispanoamericanos de bajo costo para las multinacionales opresoras españolas).

    Finalmente, una decepción Sr. Cora, como decía aquel: “sin acritud” (¿Ve como el conejo siempre acaba enseñando la patita?), no me cabía ningún tipo de duda que en Abril de este año habría un comentario suyo al respecto de la actitud del Sr. Rodríguez (MAR mano derecha, izquierda, cerebro, creador y titiritero mayor de la Sra. Ayuso) al respecto del trato (hay quien lo califica, excesivamente, como agresión y otros, benignamente, como encontronazo) mantenido con la Sra. Ropero, periodista de “El Intermedio”, por una pregunta dirigida a Doña Isabel Díaz Ayuso. No lo he encontrado, pensé que estaría en Mayo o Junio, aunque solo fuese por solidaridad corporativa, pero ni por esas, ni una palabra.

    ¿Sera porque la Sexta es un nido de “rojos”?

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