Fuego

Aburre escuchar excusas

La película Fuego se rueda en Lugo el año 1963. Recuerdo haber estado con compañeros de los Maristas entre los curiosos cuando filman una escena delante de la Farmacia Central.

Vienen a Lugo porque su productor Sydney W. Pink había estado dos años antes y se juramenta para hacer una película en la provincia. De ahí que el protagonista, Barry Sullivan, sea un ingeniero en la presa de Belesar, y que Lisardo Rivas, O Xico, se tire al mar desde unas rocas de O Vicedo, aunque hay dudas por saber si lo que finalmente cae a las aguas es el socorrista de Foz o un muñeco, tal como estaba el Cantábrico ese día.

Su director fue Julio Coll y en la prensa les llaman Pink y Coll, lo cual suena a premonición humorística. Pink, además de enamorado de Lugo, fue un pionero de los spaghetti-westerns y el hombre que inicia en el cine a Dustin Hoffman, pues es uno de sus actores en El millón de Madigan, aunque para desgracia de Pink, lo ve demasiado bajo para su próxima película y Hoffman vuelve a Estados Unidos para un papelito en un título que quizás les suene, El graduado.

La historia trata muy mal a Pink. Lo llaman productorcillo y todo porque se hace con la guardarropía que Samuel Bronston utiliza en El Cid, recién terminada, y la aprovecha para usarla en El valle de las espadas con Espartaco Santoni.

La crítica carece de importancia, porque Orson Welles también compra de segunda mano en el fondo de armario de Bronston para hacer Campanadas a medianoche, y nadie se lo echa en cara. Otra cosa es que El valle de las espadas sea un bodrio, que lo es.

No ha de ser mal entretenimiento ver El Cid, Campanadas… y El valle… en busca de las mismas gualdrapas en las tres películas.

Del fuego es mejor ni hablar. Dice Sánchez que es culpa del cambio climático y ya aburre tanta tontería.

Un comentario a “Fuego”

  1. Petra

    Cualquiera que camine por el campo puede ver las malas intenciones.
    Hoy, sin ir más lejos, estuve recogiendo cristales colocados “al propósito” aquí en los pinares protegidos.
    Son los gobiernos locales, que hacen caminos, columpios y colocan papeleras de hormigón … y no limpian el campo ni dejan correr el agua.

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