El secreto de las viudas

Spain ETA Bomb

Al hermano y a la viuda del policía Puelles les sale del cuerpo espetarles a los dirigentes del PNV que ahora sí se combate al terrorismo, o lo que es muy parecido, que su partido chalaneó con ellos, obviando sus aficiones criminales y su gusto por mandar a la tumba a quien se señala para hacer el papel de víctima. “Eduardo no es una víctima, tal y como ellos quieren. Es un héroe. Eduardo es un gudari”, dicen sus familiares para negarle a ETA hasta el último átomo de victoria en su barrabasada.
En cuanto a lo del PNV, es una impresión que manifiestan de forma espontánea y natural, sin necesidad de remitirse a la prueba, como hacemos todos cuando opinamos sobre una evidencia: “Aquí tiene que hacer mucho frío en invierno”. No tenemos datos para sostenerlo, pero es mayo y sopla un viento que pela.
Caso distinto es el de los dos agentes de la Ertzaintza que encapuchados al modo etarra han hecho acto de presencia en los medios para asegurar que antes, con el PNV, hubo consignas de no actuar contra ETA.
No es de extrañar que la plana mayor del partido nacionalista se haya visto en la obligación de salir en bloque a la palestra para reivindicarse en defensa de sus usos democráticos. Quieren que nadie ponga en duda su lucha contra ETA por ser “falso e injusto”. Difícil lo tienen a toro pasado. Por eso prefieren que las viudas de las víctimas no hablen. Es tal su destrozo que se les va el miedo de repente. Todo ese miedo acumulado durante años ante la posibilidad de que un día les tocase a ellas el papel de víctimas desaparece de un plumazo y la viuda, ese personaje que el PVN quiere mudo, va y habla; vaya si habla.
“No sé cuántos son, pero tienen acojonada a la mayoría de esta sociedad”, dice Paqui. Y todos la escuchan como si acabase de revelar el secreto.

6 Comentarios a “El secreto de las viudas”

  1. SEito

    Estimada Tita Eska:
    Como puedes ver, sigue acaparando la atención el tema Vascongado y bien que lo siento porque prefería otro pié de página para comentar mi acsi ausente capacidad de comunicación, cuando en directo me encuentro sin conmtar con él, con un personaje .
    Hoy, como ayer y mañana, estamos con el “Arde Lucus”, invento de nuevo cuño, para hacer una fiesta romana, unos días después de la cristiana del Corpus, con tradición desde el siglo XVII y la más familiar de las hogueras del San Juan .
    Sentado en una de las terrazas de la Plaza de España_el centro centro de Lugo_ de repente veo aparecer al Sr. De La BitáCora acompañado de una fémina y llevando un Beagle de la correa .
    Sin pensarlo dos veces, no se me ocurre otra cosa que dirigirme a él abordándolo, hacerle la pregunta de si era él_soy algo despistado_ y cuando me dice que sí, le doy un apretón de manos, como admirador de su gracia periodística diciendo que soy Seito pero que no me ha visto;sin dar más tiempo le pregunto si es el perro de Paco¿? y megiro volviendo a mi asiento .
    Sabes Tita, que tengo educación para mejorar mi autointriducción social;pero siempre salta el factor emocional indomable del vergonzoso o tímido, por más que a mi edad ya lo debería tener curado .
    El marco era una fiesta preciosa para mis ojos, por ver las calles de la bimilenaria llenas y con familias y grupos enteros de gente vestida para la ocasión .
    Antes del encuentro, podía tener mis dudas de cara a disfrazarme el año que viene por vez primera, entre Romano o Bárbaro;con este encuentro interruptus, por el que me gustaría disculparme_no estoy loco todavía_
    sobre todo con la fémina y el beagle, que eran los que no tienen que ver con la BitáCora, pero también con el Sr. de la misma, creo que me disfrazaré de bárbaro .
    Después nos localizaron entre el gentío, gente joven de la familia invitándonos a sentarnos con ellos que estaban situados a dos mesas del Sr. De La BitáCora .
    Tita, espero que en el verano me des lecciones;que ahí en el sur llevais todo con más naturalidad y de aprenderlo, dejaría de asustar a la gente que respeto .

  2. SEito

    Por si se me pasa mañana ¡Felicidades a Pedros y Pablos¡.

  3. scéptika

    Bueee, sobrino, no te preocupes que a impulsiva no me ganas. Me acabas de referir un dejá vu que también viví en su momento. Antes de la popularidad -creo que incluso antes de que nacieran- de los blogs, desde hace muchos años por aquello de letraherida, que una no se conforma con leer sino que de toda la vida le ha dado a la tecla, en los lugares donde he ido aposentando este culillo inquieto que me acompaña de siempre, y como lo de ‘Cartas al director’ no ha sido nunca mi fuerte, ni santo ni seña, pues yo escogía a alguien de los que firmaban en ‘Opinión’ y me dirigía a ellos, bien en forma de carta con sobre y sello o bien con correo electrónico, cuando nació el invento.

    En una ocasión, como te decía, también asalté, en el bar donde luego supe que desayunaba a diario, a un ilustre firmante de prensa andaluza al que ya había escrito un puñado de veces y recibido de él bastantes respuestas. No voy a decir lo que el capitán Renault al final de Casablanca, pero sí que una buena amistad y una frecuentación personal surgió de aquello. En ella sigo. (Como es algo más añoso que yo y bastante hipocondríaco, no pocas veces me cuenta sus temores de salud, por más que yo le repito que no se puede ser paciente ni médico por cyberespacios. Ahí vamos).

    En cuanto a Paqui, la viuda vasca, no quiero repetirme. Me fastidia hablar del paisito del norte, donde poca gente, cada uno a su modo, está libre de pecado. Como ni mi alma ni mi conciencia tampoco son de cristal -estoy segura de que de existir las calderas de Pedro Botero, allí me pasaré las próximas eternidades- no voy a dármelas de nada. Simplemente passso de vascos y vascas.

    Y hablando de Pedro Botero: alguien que nos lee -suele asomarse por encima de mi hombro- y que tiene por santo patrón al viejo pescador, me dice que te diga que le caes bien. Y que gracias por tu felicitación. Le advierto que no me va ninguna clase de tríos.

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