La banda de las cuatro

La estatua de la Igualdad

Faltan flecos por perfilar, pero tras el viaje de Irene Montero y sus tres mosqueteras a los Estados Unidos, la AFAN (Alianza Feminista del Atlántico Norte) es cosa hecha.

Después convocan una cumbre en Madrid y será Pablo Iglesias quien ejerza de anfitrión con los maridos y maridas de las lideresas en la cumbre paralela que tendrá su punto culminante en el posado delante de Las tres Gracias de Rubens en el Prado. ¿No podían ser cuatro? No, son tres porque Isa Serra tiene antecedentes y solo puede posar delante de los edificios de Washington, como los turistas. Y gracias, porque podrían detenerla.

Hay que preguntar a las asociaciones de madres cubanas y venezolanas qué opinan de la movida, pues aunque no lo parezca, ambos países pertenecen al Atlántico Norte y ambos colectivos conocen en sus carnes cómo se las gastan sus respectivos regímenes, tan queridos por Montero, con los derechos feministas más elementales.

Tampoco se les escapará a las autoridades norteamericanas el mínimo entusiasmo con el que las monteristas _ no confundir con Montero Ríos _, aplaudieron a la OTAN en Madrid, así como el apoyo prestado a la causa de Putin, de modo que mucho feminismo de boquilla, pero palo y tente tieso de guerrilla.

Lo que no acabo de ver es qué pinta en este regocijo de la femineidad el Falcon. ¿Voló realmente en ese avión la banda de las cuatro? ¿Dónde queda la bandera del cambio climático, del ahorro, de la entrega a los demás y de la lucha contra la inflación? Puestos a ir, que ya son ganas de gastar, ¿no les llegan cuatro billetitos en business o en primera, habiéndola, como hacen los ministros del universo mundo?

Pues no señor. Una vez más, ejemplos vendo que para mí no tengo. Aunque es comprensible, queda tan poco de mamandurria que hay que apurar hasta la última gota.

Un comentario a “La banda de las cuatro”

  1. Narval

    Ayuso se fue a Miami para ser entrevistada por Telemadrid y OKDiario, sacándose la misma foto con su equipo.
    Debió pasársele.
    Cómo también los antecedentes de sus acompañantes. MAR ha sido condenado por Injurias y por haber conducido ebrio.

    Ai! Como nos gusta contar batallitas de periodista, pero ésto de periodismo tiene poco.

    La bitácora es el sálvame de los nostálgicos.

Comenta