Señalado por la muerte

La prueba

Cuando la recibí a través de los habituales canales suministradores de chistes _ lo de memes me parece una memez _, pensé como haría cualquier ciudadano no avisado: ¡Vaya paparrucha! _ también llamada fake o canard en lenguas muy extranjeras.

Se trataba de la esquela de una señora, A.M.A.G., fallecida en Tenerife el pasado día 23 de los corrientes a los 68 años y fechada allí el día 25, es decir el pasado sábado.

Su particularidad radica en que el lugar destinado a recoger el nombre de los deudos está ocupado por la siguiente frase: “Tanto H.P. vivo y se muere nuestra madre”.

Un elemental espíritu periodístico me obliga a investigar el origen de la esquela y sin grave dificultad la encuentro publicada en la página 42 del Diario de Avisos, de Santa Cruz de Tenerife, dentro de la edición correspondiente al citado sábado.

Quiere esto decir que si les llega a sus teléfonos, no lo duden, es fiel reflejo del original que se encuentra en la hemeroteca de dicho periódico, tal como se redactan los certificados de autenticidad de las fotocopias.

Más difícil resulta averiguar a qué H.P. se refieren los hijos, nietos, sobrinos o el esposo de doña A.M.A.G.; aunque tampoco es necesario concretar porque se ve que la familia lanza su lamentación en la seguridad de que va a ser entendida por el personal.

Da lo mismo que lleve usted la vista hacia la lejana estepa siberiana, como al África profunda, o la deje más cerca, que siempre se va a encontrar personajes que deberían haberse ido de este mundo antes que doña A.M.

No se trata de desearle la muerte a nadie, pero ya que la Parca señala de forma inapelable un diario porcentaje de humanos, ¿no podría apuntar un poco mejor?

Solo nos queda acompañar en el mismo y exacto sentimiento a los hijos de doña A.M.A.G.

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