Falso culpable

Los chivos expiatorios son muy útiles

El presidente es un especialista en encontrar culpables. Distinto es que realmente acierte.

La guerra de Ucrania le vale para todo porque nadie le va a desmentir que la invasión está teniendo consecuencias devastadoras. La pandemia también salió a relucir en ocasiones y dicho así, a bulto, sin juzgar al mismo tiempo gestiones y comportamientos, también suena a inapelable.

Como buscar culpables en Andalucía es sinónimo de señalarse, ha optado por dar explicaciones y gracias a la maniobra descubrieron una que les satisface en sumo grado. El PP ha obtenido mayoría absoluta porque los años anteriores recibe fondos del Gobierno con los que combatir al bicho.

Es cierto. Si el Gobierno no le hubiese pasado ni un duro a la administración de Moreno y Marín, los andaluces votarían en masa a Espadas. “Qué buenos son los socialistas, que no nos dan ni para tiritas”.

Ahora lo ha vuelto a hacer. El asalto de Melilla y las 23/27 muertes registradas son culpa de las mafias que trafican con seres humanos. El razonamiento es impecable. Sin mafias no llegarían tantas personas al Gurugú y Marruecos lograría un éxito total contra ellas, porque no las habría.

Les sugiero a los asesores que vayan preparando una buena batería de culpables por lo que pueda venir. De que se caiga el viaducto podríamos responsabilizar a los fabricantes de coches, que los hacen muy pesados; del desabastecimiento de pollo, a las gallinas, que tardan un día en poner un huevo; del cambio climático, a las flatulencias de las vacas combinadas con los eructos de los caracoles; del paro, a Chequia, que tiene pleno empleo, y de los incendios, a los pirómanos. Ese es un clásico que no falla.

Los malos estudiantes nunca reconocen que lo son. Siempre hay un profesor que les tiene manía. Bueno, así era antes.

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