Dominó

Los mirones dan tabaco

Aunque su afición por el dominó dista mucho de la de Manuel Fraga, es de suponer que Núñez Feijóo tendrá bien presente una de las principales recomendaciones del juego, cual es “Vigilarás con esmero al señor del lapicero”, válida también para otros juegos de cómputo.

No es que se desconfíe por norma de la buena praxis que han de seguir los anotadores, sino que todo obedece a un cálculo de posibilidades, pues así como quien tiene boca se equivoca, quien usa el lapicero puede escribir un uno donde corresponde un cero.

Las maniobras orquestales del señorito Sánchez en torno al Constitucional, a INDRA y al INE hacen temer al suspicaz y al crédulo que prepara normas y recuento a su favor con vistas a la próxima convocatoria electoral. Por lo que se ve, en España es posible hacer eso, aunque ya se ha encontrado repetidamente con voces que le afean su falta de independencia en órganos que son básicos para garantizar la democracia.

Ahí está el gran problema de Sánchez. Ya nadie se cree que este hombre sea capaz de trabajar por el buen uso del lapicero y se le huele la trampa hasta donde, a lo mejor, ni siquiera la comete.

Estamos hablando de asuntos extremadamente graves, como a nadie consciente del peligro se le escapará y por eso lo hacemos también en el convencimiento de que nadie podrá alterar la buena marcha de la partida de dominó, aunque sea capaz de nombrar al señor del lapicero, al que pone los cafés, al que mira por encima del hombro, al que da tabaco, al que aventura quién va a ganar y al que vigila la moto mientras dura.

Necesitamos ese convencimiento como el aire, pero todo lo que ocurre en torno a los organismos citados da mala espina.

¿Se está vigilando correctamente al señor del lapicero?

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