Después de la tormenta

Nada como un buen masaje

Sánchez no solo es el más valiente, audaz y corajudo político que vieron los cielos españoles desde don Pelayo, sino que también es el más guapo, y probablemente, el dueño del riñón que mejor filtra.

Se lo dicen dos Félix de suma confianza. Bolaños y Tezanos, compañeros en la Fundación Sistema al servicio del partido, que hoy están al frente de los dos aparatos de autocomplacencia oficiales más engrasados del Estado.

El primero venía de perder las elecciones y el segundo, de errar la colocación de 30 escaños en el próximo parlamento andaluz, tres veces más que Gad3. No por ello se privó de vaticinar un 29 por ciento de los votos para su idolatrado líder el año que viene; una previsión que no obedece ni a sesudos trabajos del CIS, ni a soplos de los arúspices, sino a sus ganas. Como sus encuestas.

Los Félix esperaron a que pasase la tormenta para lanzarse a una operación de rescate que resultó burda hasta para los incondicionales. ¿Quién comprará el libro de Tezanos? ¿Begoña para las siestas en Las Marismillas? Ni eso, porque Begoña es la primera que no se cree lo que venga del CIS.

Dos hombres de Escrivá también esperaron al paso de las andaluzas para largarse y a Oltra la dejaron viva hasta el martes. Para que luego escuches que no son resultados extrapolables a las generales.

Lo primero que hizo Sánchez el 22 de marzo de 2015 cuando conoce que el PSOE le ha ganado al PP en Andalucía 47-33, es anunciar un cambio de ciclo y el fin de Mariano Rajoy.

Ahora, cuando es él el quien pierde 58-30, ni fin de ciclo, ni extrapolable, ni desgaste. Dos cucharadas de reconstituyente Félix y a seguir tirando, que las autocríticas las carga el diablo y a lo mejor, de tanto analizar los resultados, a alguien se le ocurre que podían mejorar un montón con otro candidato. Vade retro.

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