Lo nunca visto

Como en los circos

El Gobierno no solo está haciendo cosas chulísimas, sino que muchas de ellas ocurren por primera vez en esta vida. Por ejemplo, ver a la Guardia civil detrás de documentación culposa en una Vicepresidencia es algo memorable.

Lo más parecido que se recuerda fue el proceso que Akenatón emprende para defenestrar a los cientos de dioses egipcios y sustituirlos por uno solo, Atón. Las sacerdotisas de Isis corren hacia las chimeneas por la sala hipóstila de Karnac llevando en sus manos papiros sensibles que las comprometen en el culto a la diosa y otras tratan de comerse a mordiscos su carnet del Club de Amigos de Anubis. Fue memorable y ahora también.

Tampoco es fácil de encontrar otro caso en el que un país llama “pirómano” y “diplomático indigno” al titular de los Asuntos Exteriores de otro, al menos a la cara y sin que el aludido replique con un “Y tú más”, que es lo que decíamos en el patio del colegio ante ofensas de esa naturaleza. O bien: “Pirómano lo será tu padre, que tiene cabeza de cerilla”.

Pero no. Hace bien en callarse Albares, que es un apellido como Álvarez, pero mal escrito. A lo mejor en Argelia le contestan diciéndole: “Tú siempre una más de lo que digas”, y lo chafan. Además, lo de Rusia que tanto les molesta no es de Albares, sino de Calviño, la misma a la que perseguía la Guardia civil por los despachos.

El abuelo de la Vicepresidenta, José Calviño Domínguez, fue gobernador civil de Lugo tres meses y medio de 1931 y tampoco lo vimos. Está más días en Coruña y en Madrid que en Lugo, por lo que el único asunto de importancia durante ese tiempo _ una huelga de pintores _, lo solventa su sustituto; de lo que se infiere que Calviño pasa por Lugo al virginal estilo, sin romperse ni mancharse. Luego va a Pontevedra y lo mismo.

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