El Gallego Álvarez, una vida y tres hijos por Cuba

Lucha contra España en el 98 y sus hijos, contra Machado en el 31

SI SE HABLA del Gallego Álvarez en Cuba se trata del coronel José Álvarez Pérez (Lugo, 1864), emigrado muy joven a la isla donde alcanzará la consideración de héroe nacional por su participación en la guerra contra España como oficial de las filas mambises y contra la dictadura de Gerardo Machado, ya en 1931.

Varios episodios alrededor del Gallego Álvarez lo convierten en un personaje venerado en Cuba, cuyo recuerdo se mantiene después de la Revolución castrista aunque no llega a participar en ella.

Durante los años noventa del siglo XIX lucha contra los españoles en la zona de Sierra Morena, provincia de Santa Clara. Sus panegiristas se encargan de cuantificar las tropas coloniales en “cien veces mayores que las suyas”, detalle que recogemos con ánimo anecdótico sin mayor comprobación.

Acabada la guerra, el coronel Gallego Álvarez forma una numerosa familia. Tiene seis hijos, María Antonia, María Luisa, Santiago, Narciso, José y Ramón. Treinta años después, el veterano de la independencia y sus hijos intervienen en acciones revolucionarias en contra del dictador Machado, al tiempo que acrecientan sus fincas, ya que la familia es una de las más potentes de Colón.

El 18 de julio de 1932, son detenidos en la finca La Paloma, de Los Arabos, propiedad del Gallego Álvarez, sus hijos José y Narciso Álvarez Rodríguez, de 30 y 28 años, respectivamente. Manda las fuerzas el teniente del Ejército Armando Vilches.

Se les acusa de exigir dinero y de robo en san José de los Ramos, lo que causa gran indignación en Los Arabos, ya que los Álvarez están muy bien considerados y poseen fincas de más de cien caballerías y seiscientas cabezas de ganado. Narciso era doctor en Cirugía Dental.

Son conducidos al Cuartel de la Guardia Rural de Colón y al presentarse al siguiente día Ramón en el cuartel a inquirir la causa de la detención de sus hermanos, también es recluido por el teniente Vilches.

Enterado el Gallego Álvarez, y temiendo que sean asesinados, gestiona su traslado al Castillo de San Severino, de Matanzas. Pero la noche del 25 se presenta en dicho castillo el teniente Vilches, según unos, o el teniente Valido, según otros, interesando del teniente Lavastida la entrega de los detenidos. Éste se niega alegando que tenían que traerle, por escrito, una orden superior. Los Álvarez son conducidos, esposados, a Colón, y de allí, siempre acompañados por Vilches y Valido, llegan a un lugar entre el pueblo de Agüica y Colón, en donde son bajados de la camioneta y conducidos a veinte metros de la carretera.

Entonces Vilches increpa a Ramón, el menor de los tres, para que les diga dónde tenían ocultas armas de fuego. Al contestarle que no tenía armas, Vilches ordena al sargento Morejón que monte el revólver y dispare si nuevamente Ramón se niega a declarar. El joven se reafirma en lo declarado y entonces el sargento realiza un disparo que le roza la cabeza, acribillándolo luego a balazos, disparando también sobre su cuerpo el cabo Vázquez.

Simultáneamente mueren también a balazos, los otros dos hermanos. Perpetrado el asesinato en la madrugada del 26, por la mañana son paseados por las calles de Colón los cadáveres de los hermanos. Al frente de la comitiva van el teniente Nardo y el cabo Vázquez, que gritan:

_ ¡Aquí traemos a estos bandoleros!

Según ellos, la muerte de los tres muchachos ocurre tras un enfrentamiento con el Ejército y la Policía. Nadie se lo cree.

Según denuncia el Gallego Álvarez, el asesinato de sus hijos lo ordena el general Alberto Herrera, mano derecha de Machado.

Comenta