Gallego Tato, periodismo, teatro, novela y poesía

El periodista lucense es redactor de El Progreso, y dirige Ferrol Diario y El Correo Gallego

DURANTE AÑOS FUE la columna diaria con la que se abría la segunda página de El Progreso. Primero hereda una anterior, La Ciudad, y luego la abre a otros temas, aunque siempre con Lugo en primer plano, Reloj sin Horas.

Juan María Gallego Tato (Lugo, 1925), era hijo de Matías Gallego González, funcionario del Banco de España, y de Concha Tato López, una de las hijas de Laureano Tato Rodríguez, que fallece en Murcia el año 1938. Su tío paterno, Andrés, fue un torero fallecido en A Coruña de una cornada.

La vocación literaria de Juan María es temprana. Con 16 años obtiene una mención honorífica en el concurso que con motivo de la Fiesta del Libro organizan Radio Lugo, el Patronato provincial de Archivos y el instituto. Lo gana Glicerio Albarrán y entre los galardonados están Enrique Santín, Manuel Aguilera y Antonio Bonet Correa.

Con la misma edad honra a José Antonio con un poema y a la patrona de Lugo con una glosa que serán emitidos por la revista radiofónica Ondas Nocturnas.

A los 19 localizamos su primer artículo periodístico, publicado el 18-III-1944 en El Progreso: Gracia y desgracia de Don Quijote, y un poema a San Froilán poco después. En ese momento también es colaborador de Radio Lugo. Luego se va con Alejandro Armesto a la Escuela Oficial de Periodismo y a Políticas, donde estudia algunos cursos sin que ninguno pierda de vista El Progreso.

Él hace prácticas en Pueblo y en una de sus colaboraciones descubre a los lucenses la extraordinaria vida de Antonio Santamarina Pedrayo, Doktor Gandi, que algún día rescataremos.

El año 1948 funda lo que llama el movimiento cultural lucense Gerifalte, de vida efímera. De la mano de Luis Ameijide, lo presenta en el Círculo como heredero del espíritu de Ronsel. Ya está graduado en la Escuela y es redactor de El Progreso. Hace crónica municipal, pero le interesa la música y el teatro.

Se casa con Julia Estremera Conti y publica el serial Quince días en el corazón de España, que retrata el Madrid de 1952. Gana algunos premios periodísticos, ejerce como secretario de la Asociación da Prensa y es nombrado director de Vida Comercial, la revista de la Cámara de Comercio.

Comienza entonces su actividad teatral y novelística. En la primera destacan tres títulos. En el primero de ellos, publicado por Celta en 1960, aborda una situación similar a la de F. Scott Fitzgerald en The Curious Case of Benjamin Button, que será llevado al cine por David Fincher, con Brad Pitt y Cate Blanchett. La comedia de Gallego, representada el año 1959 en Santiago y Lugo con Carlos Losada, Margarita Iturralde y José Antonio Vilariño, María Teresa Carpintero y Nicerita González, se titula El hombre que volvió a ser joven.

Las otras dos son Una casa con jardin / Dunkerque 42 y Los hombres pueden ser dioses, publicadas en 1960 y 1961, respectivamente y también representadas.

Esta última la presenta en gallego al I Certame Literario do Miño que gana Cunqueiro, aunque uno de los miembros del jurado, Ricardo Carballo Calero, confiesa, quizás indiscreto, que su voto fue para Os homes poden ser deuses, versión gallega que se ha perdido. María Teresa Amado Rodríguez estudia la obra en profundidad.

En 1973 es nombrado director de Ferrol Diario, y el año siguiente, de El Correo Gallego, cargo que tiene cuando fallece diez años después. Sus libros se completan con dos novelas, Los hermanos Ayala y Esta tierra fue rica y respetada, y la colección de artículos de El Progreso, Veinte años de papel.

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