La rendición

Novedad en el frente: ZP comunica a un grupo de amigos que ETA le ha escrito una carta muy fiable en la que le anuncia su deseo de cambiar presos por rendición. Fernando Savater, que estaba en dicho grupo, corre alborozado a la prensa para que paren las máquinas, detengan la manifestación del día 4, se disuelva Basta Ya, el PP se una a la negociación y el grupo de amigos pase a denominarse Cámara de los Comunes, con él como portavoz.
A falta de mayores abundamientos que se aguardan para las próximas horas, la noticia se parece al hombre fiel en versión Iglesias Puga, es decir, una cosa rararrararrara. Tanto como para que Savater oficie de san Juan Bautista y anuncie urbi et orbe que la iniciativa de la negociación no es de ZP, sino de ETA, porque los terroristas se rinden sin contraprestaciones políticas y con la única esperanza de salvar los trastos de su numerosa población reclusa.
Pero, hombre, eso se dice antes de armar ningún follón, a no ser que se pretenda aislar al PP para que no participe de las mieles del triunfo, porque si ETA se rinde será porque el Pacto Antiterrorista, sugerido por ZP y aprovechado por Aznar, los ha dejado KO.
Si ZP dice en el pasado debate que ETA se rinde y que sólo quiere generosidad para con sus presos, nos hubiéramos ahorrado la mitad de los discursos y las tres cuartas partes de los agravios entre diputados que a la fuerza han de estar de acuerdo en asuntos tan fundamentales.
Dice Savater que ZP ha recibido esa carta “hace meses”. Por lo tanto, obraba en su poder dos semanas atrás, cuando lo del debate. Ahora la saca en una reunión sabatina de amigos para que Savater, que estaba en el bando de los que sospechaban otro tipo de componendas, se caiga del caballo y corra con la buena nueva al ABC.
Y todo ello cuando Redondo Terreros afirma que el presidente confía demasiado en su buena estrella. Schöeder ya no piensa lo mismo. Raro.

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