Ajuste de cuentas

Solo los goles son matemáticos

Me han dicho que a los seguidores del Real Madrid les encanta jugar mal y ganarle al Barça 3-2. O también, jugar garrafal y aventajarle en la Liga con un colchón que parece el de la princesa del guisante.

Eso sí, se entiende que cada uno cuente la película como mejor le dé el viento, pues hubo épocas en las que quien jugaba mejor y perdía era el Madrid.

Algo así han razonado algunos socialistas ante la última sentencia sobre los Eres andaluces. “Sí, pero el PP tiene más casos de corrupción que nosotros”. A lo que les han contestado: “Sí, pero los vuestros suman mucho más que los nuestros”.

Con la Memoria Histórica pasa algo parecido. Hay matanzas que no cuentan, tiros en la nuca que nunca se dispararon, trenes de la muerte que nunca partieron de la estación de Jaén.

Y con los recortes en Sanidad, ídem del lienzo. “Vosotros sí que cortasteis por lo sano”. “Anda que tú”.

Si tienen la humorada de bucear en las redes el ranking de corrupción en España, o cualquier otro epígrafe equivalente, se van a encontrar con el mismo número de páginas que sitúan en cabeza a un partido que a otro, sin olvidar las que conceden ese honor al caso del 3 por ciento de Pujol, y el segundo puesto al caso Malaya.

Unas se las arreglan para que la suma de cantidades se incline a su sardina. Otras lo dicen sin la prueba del nueve y otras lo lían todo de tal forma que al final el lector deduce que el más corrupto es él.

En el fútbol, todo es mucho más sencillo. Basta mirar al marcador y sabes enseguida quién ha ganado. Y si te reprochan que has jugado mal, la respuesta la tienes a huevo: “Es que eso lo reservamos para los enemigos más potentes”.

Hablando de corrupción es más difícil. Depende mucho de cómo coticen ese día los trajes de Camps, o las aceitunas de Fernández.

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