Más allá de la pandemia

Precipitado

El flamante nuevo premio Umbral Darío Villanueva se refiere en ´Morderse la lengua´ a las palabras construidas deliberadamente con propósitos políticos y he pensado en ellas al oír esta nueva que se ha colado de repente en nuestras vidas: gripalizar.

El palabro es un término político, casi tanto como médico, pero tiene la ventaja de que se entiende al instante lo que quiere decir. Gripalizar la covid significa tratar la pandemia como una enfermedad estacional, establecer un plan de vacunas y listo. Si me he preocupado, ni me acuerdo.

La sugerencia ha recibido una buena tanda de descalificaciones que van desde considerarlo un plan diabólico, hasta la más suave, que la califica de precipitada.

Dejemos a Satanás en paz y quedémonos con quien lo considera una medida prematura. Los contagios son abrumadores, los ingresos siguen siendo altos y los fallecimientos desaconsejan la tentación de experimentar, salvo que sea con gaseosa y las precauciones de siempre.

Es posible que la covid acabe pareciéndose a la gripe, pero recordemos que la del 1918 acabó con la vida de 20 a 40 millones de personas, y si entonces alguien habla de gripalizar, lo más probable es que lo colgasen de la espadaña más cercana.

Es más precipitado que oportuno, más político que médico y más propagandístico que eficaz.

La gripalización me trae a la mente los planes sobre calificación de los alumnos como método para acabar con los repetidores. Se deja pasar de curso con tantos suspensos y de golpe hemos mejorado el nivel educativo un montón. Los burros siguen siendo tan burros como antes, pero la estadística hermosea que da gloria verla.

Ahora también acabamos así con la pandemia. Le llamamos endemia y volvemos a abrir los telediarios con el precio de la luz que da menos yuyu.

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