Antonio Serén, el milagro de Fátima repetido en As Pardellas

Siendo niño en Friol, atestigua haber sido protagonista de extraños sucesos en aquel lugar del municipio

HACE 73 AÑOS, cuatro niños de familias avecindadas en el lugar de As Pardellas, dentro de la parroquia friolesa de San Martiño de Condes, son protagonistas de hechos que se describen de forma similar a los que rodean al Milagro de Fátima que tuvo lugar el año 1917 en la Cova da Iria de aquella localidad portuguesa.

Antonio Serén García (Friol, 1939), fue uno de aquellos niños, con su hermano Manuel Serén García, hijos de Sabas Serén Varela y de Carmen García Adán, y Antonio Iglesias Rouco, que entonces cuentan entre diez y doce años.

Es el mes de junio de 1949 cuando los vecinos comentan sucesos extraordinarios. El Progreso, se refiere a ellos y dice que siendo respetuoso con las doctrinas de la iglesia, los califica simplemente de extraños.

Los acontecimientos se describen así. Cae la tarde del 27 de mayo. Los niños juegan en un prado que existe detrás de sus casas en As Pardellas cuando escuchan una especie de gemido. Miran hacia una peña que hay en el prado y les parece ver una aparición de la Virgen María.

Se asustan y marchan a sus casas sin decir nada a sus familiares. Esa noche, José Pérez Vázquez sufre una crisis nerviosa. La visión se repite todos los días que siguen, hasta que el 7 de junio deciden dar cuenta a sus padres de lo que ocurre. Los familiares rechazan dar crédito a lo que escuchan, pero los niños insisten en que es verdad.

El domingo inmediato se juntan en el lugar unas cuatrocientas personas y a las once de la noche, los niños afirman ver a la Virgen y un resplandor que cruza el lugar de la aparición.

Ahora ya son veinte personas las que comparten la versión de aquellas imágenes. La dama va vestida con un hábito blanco y tiene un rostro y las manos muy pálidos.

Uno de los niños le pide a la la dama una flor, y declara que esta le hace una seña para que se acerque. Los allí congregados intuyen que el niño habla con la aparición y se lanzan hacia donde tiene lugar la escena, pero como en el lugar hay una pendiente la gente empuja el muro y este se derrumba sobre los niños, algunos de los cuales quedan bajo las piedras, aunque sin sufrir grandes daños.

Los cuatro mantienen la calma mientras la confusión entre los presentes crece de intensidad. En medio del accidente, ellos continúan afirmando que ven a la Virgen.

Ahora también se añade al grupo Ángel Barreiro Gil, de 16 años. Él y una mujer de 50 años se suman a los niños.

Uno de los presentes ese día, con 13 años de edad, describe de forma anónima lo que ve, y su testimonio está recogido por la web Friol: algo máis que pan e queixo.

Entre otras cosas, dice: “Estaban presentes algúns curas das parroquias próximas e creo recordar que se rezou algunha oración; tamén se atopaban gardas civís do posto de Friol. A partir da rocha o campo era bastante pendente, en subida cara ás casas da poboación. Na parte máis alta e afastada do lugar, colocáronse as persoas maiores e na parte de baixo os vinte nenos, máis ou menos, incluídos os catro que se dicía que se lles aparecera a Virxe, aos que eu terminaba de coñecer. (..) De repente os nenos videntes gritaron que alí estaba a Señora. (…) E eu vin ou non vin? Aínda que permanecía moi atento non vin aparición algunha sobre a mencionada rocha, pero no intre en que a xente maior se abalanzaba sobre nós, os nenos, vin como un raio saía da rocha en zigzag cara ao ceo, como se un SER Superior quixese fuxir da impaciencia e irresponsabilidade dos humanos. Impresión, a do lóstrego, que me quedou gravada na mente para sempre”.

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