Rodríguez Pedreira, la higiene contra la polio

El médico publica Cartas a una madre en la Celta, donde aparecen las Supersticiones de Galicia de su padre

ERA EL HIJO de Jesús Rodríguez López, un ídolo popular y una leyenda, y eso tiene que dejar huella en el ánimo de un niño que vivirá sus 17 primeros años en compañía del médico, escritor, dramaturgo, letrista y etnógrafo querido por todos.

Jesús Rodríguez Pedreira (Lugo, 1900) recoge la vocación médica de su padre y tras cursar el bachillerato con Jesús Bal y Gay y Manuel Meilán, entre otros, se especializa en Puericultura, licenciándose con sobresaliente el año 1923. En Santiago es alumno interno de la Clínica de la Infancia y cuando regresa a Lugo, será uno de los fundadores de La Gota de Leche, lo que le vale reconocimientos oficiales en 1930.

En 1922 participa como pasajero de un Ford en un concurso de automóviles que gana José Páramo. No es de velocidad, sino de empaque y prestancia. Su coche, que adquiere tiempo después, será famoso en todo Lugo.

Cuando se crean los servicios de Higiene Infantil del Estado, opta a las primeras oposiciones y gana plaza en Segovia, donde dirige La Casa del Niño, organizada a modo de jardín de infancia. También es jefe de un servicio móvil de Puericultura de la Dirección de Sanidad para la lucha contra la mortalidad infantil y es nombrado para el Consejo Superior de Protección de Menores, en el junta provincial madrileña.

En la capital organiza ciclos de conferencias que son emitidas por Unión Radio y escribe tres obras pioneras, Cartilla de Higiene Infantil, La investigación de la paternidad de los hijos extramatrimoniales y Profilaxis del niño difícil.

De nuevo en Lugo inicia una colaboración con El Progreso que se traducirá en su obra más conocida, Cartas a una madre (1954), de Ediciones Celta, la casa donde su padre publica Supersticiones de Galicia.

La salida del libro se festeja como un éxito con un banquete al que asisten, entre otros, el autor, el editor Francisco Esteban, el dibujante de la portada, Gallego Morandeira y el director del periódico donde ven la luz las cartas, Purificación de Cora.

En Madrid asiste al V Symposium Europeo sobre poliomielitis, una grave preocupación de la época, como fue el brote de Castrolázaro, en San Martiño de Vedro (Portomarín), con ocho casos entre los 35 niños existentes.

En medio de unas condiciones higiénicas deplorables, el brote de Castrolázaro ayuda a desmentir la idea de que la polio prospera en espacios asépticos, como se creía hasta entonces. También se discute la conveniencia o no de la vacunación, como ahora, y Pedreira intenta despejar los miedos con un alegato a su favor.

Más adelante participa en el Congreso Nacional de la Infancia y en otras reuniones internacionales.

Se había casado con Josefina Fernández, más conocida como doña Pepita en su puesto de trabajo de la Delegación de Educación y a quien algunos lucenses le adjudican el nombre oficial de Casandra, mal visto desde la novela de Galdós. Este extremo no pudo ser confirmado.

Tienen cuatro hijos: Jesús, el célebre Cocolo, que se despide en su esquela de 2017 con un “Gocei con vós”, Celso, José, conocido como Pepito del Frap por pertenecer a esta organización cuando es estudiante de Derecho en Santiago, donde dice ser albañil cuando es detenido, y a Adela Rosa Rodríguez Fernández, eminente química, becada por la Junta de Energía Nuclear gracias a la amistad de la familia con una de las máximas autoridades de la Junta, Armando Durán Miranda, y a su valía, desde luego.

Pedreira forma parte de la directiva que en 1966 se constituye para regir la Asociación de Cabezas de Familia que preside José del Valle Vázquez. Con él figuran José María Marcos de Abajo, Manuel Portela Nogueira, Antonio Montenegro de Irizar y Manuel Sanfiz Trigo.

Un comentario a “Rodríguez Pedreira, la higiene contra la polio”

  1. Manuel

    A D. Jesús también se le conocía por Gambeta

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