Misery

Para terror, el nuestro

Ya lo ha conseguido. España lidera el Índice de Miseria de la Eurozona, es decir, el Misery Index que pergeña con todos sus conocimientos el economista norteamericano Okun, que no es el Kun Agüero, sino Okun Agorero, el que pronostica los más negros futuros de bienestar para los países, aunque en aquellos que están al frente de la tabla, como ahora España, mejor les acopla hablar de malestar, pues la abundancia en miseria conlleva escasez de bienestar, sí o sí. En el gulag no hay paraíso.

Es posible que por ahí adelante quede algún ciudadano bienintencionado que achaque estos resultados a la mala gestión de un gobierno torpe y atrapado por toda suerte de crisis sanitarias, geológicas y humanitarias, pero si fuera así se habrían adoptado algunas medidas para intentar capear el temporal, y no. Sucedió todo lo contrario.

No debe gastarse ni una gota de saliva en demostrarlo porque a la vista están los resultados. Pregúntese al sector lácteo y ganadero, al del transporte, o a cualquiera que viva directamente de su productividad y después hablamos.

Y por si el despilfarro oficial fuera poco, vienen los presupuestos generales a consagrar el gasto público en los más variados chiringuitos de fronteras para dentro y de fronteras para afuera, pues no contentos con promocionar la ruina nacional, también hay que subvencionar el internacionalismo y la miseria globalizada.

Eso sí, con esos impuestos que lejos de suavizarse, se multiplican, engordan y diversifican más allá de lo sostenible, ellos que tanto promocionan la sostenibilidad.

El señorito cumple lo prometido. Habrá miseria para todos y después de mí, el diluvio.

Pues ya somos líderes, ¿Qué pasará ahora, cuando no se puede caer más bajo?

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