Pepita Cernuda, primera ganadora del Micrófono de Oro

Siendo niña la ficha la Cultural Atlética para su cuadro artístico y actúa en el Teatro Argentino

UNA DE LAS más jóvenes cantantes populares de los cincuenta fue Pepita Cernuda Rodríguez (Lugo, 1942), presente en los festivales y concursos canoros de la ciudad desde los diez años, o incluso antes.

Vive en la Ruanova, donde sus padres educan a sus cinco hijos, Antonio, Blanca, Manuel, Gonzalo y ella. Su llegada a la interpretación arranca un día en el que ayuda a su madre a tender la ropa. Entre sábana y sábana, de su boca surge una tonadilla de moda y alguien la escucha, proponiéndole participar en un recital.

Ese alguien que ejerce de Pigmalion bien pudo ser Manuel Núñez, Juan Borrego, Paco Rivera Manso, Enrique Rozas Mouriño, César Quijada o cualquier otro que a la sazón fuese directivo de la Cultural Atlética Lucense. Esta asociación divide su actividad entre festivales caritativos y sus secciones deportivas.

Pepita se integra en el cuadro artístico y durante esos años de infancia y pre-adolescencia, es una de las cantantes que más llama la

atención cuando la Cultural Atlética organiza uno de sus espectáculos.

Estudia en A Coruña y de allí vuelve con algunos premios por la interpretación de fandanguillos. Con once años actúa en Sarria para ejecutar uno de los 18 números de un programa encabezado por la Malagueñita, triunfadora de Fiesta en el Aire de Madrid, Sevilla y Málaga, e integrado por Machín Blanco, Pepe Córdoba y el barítono Gregorio Sánchez.

A los quince se gana unas pesetillas _ así lo cuenta ella tiempo después _, actuando en el Teatro Argentino durante sus estancias en Lugo.

También participa en los festivales Fiesta en el Aire que Radio Lugo organiza en el Central Cinema a imitación del popular programa de Radio Nacional que recorre los escenarios de provincias y sueña con un futuro como artista, dedicada más hacia el teatro que al cine. Es lógico. Ella sabe lo que es subirse a un escenario, pero no lo que es ponerse delante de una cámara.

Su ídolo confesado es Concha Piquer. Dice que es a quien se parece y a la que se siente más cercana, aunque en ese momento ya ha pasado la época dorada de la Piquer.

En 1959 se celebra el concurso Micrófono de Oro organizado por Radio Lugo y Pepita se clasifica para la final que se celebrará en sesiones de ocho y once a teatro lleno. Cuenta con el patrocinio de T.A.T., del gobernador y del delegado de Información y Turismo a beneficio de la Campaña de Navidad. Es decir, tiene todas las bendiciones oficiales y además, el público responde con entusiasmo a la convocatoria. En tres horas ya no quedan entradas para el Gran Teatro.

Compite en Canción española con Jesús Iglesias Torres, Ramón Vidal Fernández, Olguita López Fariñas, Lolita López Chao y María Hortensia Santos. Le gustan las tres últimas, pero gana ella el Micrófono de Plata, es decir, el de su especialidad. Se embolsa 500 pesetas y la llaman para intervenir en otro concurso que organiza Radio Nacional en A Coruña.

Pepita debe renunciar a la invitación. Tiene 17 años y ya está contratada en FRIGSA. Se intuye que la propia familia le aconseja no poner en peligro su puesto de trabajo.

En aquella edición también participa otra jovencísima artista lucense, Nora Real Vázquez, presente con su acordeón en la final de instrumentistas

El año 1966 vuelve al Micrófono de Oro y allí coincide con los famosos locales, Marisa Pelariego, Lolita López Cardama, el monfortino José Varela Docampo, y Ángel Alonso Abelairas, que gana.

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