La piel fina

Según para qué

Hay que ver lo fina que tiene la piel el encuestado español. ¡Y no dicen ahora que los sondeos penalizan al PP por sus luchas madrileñas, un asunto menor, de nula influencia en Madrid e inexistente fuera de la capital!

El encuestado español es un imbécil de marca mayor, al que la subida de la luz se la refanfinfla, los despilfarros continuados en chorradas varias le encantan, disfruta viendo cómo negocia con trocear su territorio en la choricería de la esquina, está encantado con los desprecios que recibe a diario su cultura, su lengua común, su bandera y todo lo que le cuelga, ama verse sometido a bandas de pistoleros y traidores, pero amigo mío, se presentan dos destacados miembros del PP al mismo cargo, con todo el derecho del mundo para hacerlo, ¡y penaliza al partido cuando le preguntan por la política! Acojonante.

Ya nos imaginábamos desde hace mucho tiempo que el encuestado español, o está a sueldo de la sociometría, o mucho más sencillo, no existe. De lo contrario y a la vista de sus últimas voluntades, tenemos que verlo razonando de la siguiente guisa.

_Hay que ver qué vergüenza de país. Nosotros que estamos aquí tan a gusto, con nuestro recibito de la luz que parece un cheque de los que se regalaban antes en los concursos, así, grande y hermosote; y vienen estos del PP a disputarse la presidencia del partido en Madrid. Tengo que penalizarlos.

El encuestado español tarda meses en darse cuenta que tiene la viga en el ojo, pero así que le entra la mota de polvo, reacciona como gato en el Tajo. Es un tipo singular y daría algo por conocerlo para comprobar in situ esa mirada profunda y reflexiva que lo hace tan superior al resto de sus compatriotas, de pieles insensibles, pelo de la dehesa y mirada eléctrica.

Encuestadito que vienes al mundo, que Dios te conserve el oído, porque la vista…

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