Pollo con ciruelas

Se está cocinando

Parece contradictorio que decretar el secreto sobre las declaraciones que realice el Pollo Carvajal sea una medida que beneficie los intereses y el derecho a conocer la verdad de los españoles, de todos, no solo de algunos.

Lo parece, pero estamos obligados a creer que García Castellón lo hace precisamente para garantizar que finalmente nos comemos el pollo con ciruelas, que es película iraní.

Ahora sabemos que el apodo de Hugo Armando Carvajal Barrios estaba puesto con vistas al futuro por la expectación que existe para saber lo que pía el Pollo.

Hay contenidos multirreincidentes y en una única dirección, cual es favorecer el mal, el terrorismo, la violencia, el chavismo, los antisistemas, todo lo que sirva para el advenimiento de las dictaduras de izquierda, antidemocráticas, totalitarias y tan absolutistas que Fernando VII a su lado parece el apóstol del sufragio universal.

ETA con las FARC, Maduro con Hezbolá e Irán, y claro, Bildu, Podemos y Sánchez al fondo. Precioso, preciosísimo, que diría Lence Santar. Esa es la punta del iceberg que atesora el Pollo y que preserva el secreto de García Castellón.

Puestas así las cosas, con el hombre a disposición del juez y con una nueva cita en el aire a la que debe acudir con documentación que acredite de alguna manera todo cuanto pía, el secreto solo puede tener como finalidad que acabemos sabiendo la letra de todo cuanto canta el Pollo.

En esta ocasión el índice de temas a interpretar va delante del libro y basta leerlos para echarse a temblar por el declarante, por los políticos españoles implicados y finalmente, por todos nosotros, si asistimos a un nuevo episodio de impunidad.

Debemos alegrarnos del secreto precisamente para conseguir que deje de serlo más pronto que tarde.

Comenta