Antonio Casal, un actor de orígenes chairegos

Su padre representa el Tenorio en un bajo de la compostelana rúa dos Lagartos, donde nace el protagonista de Botón de ancla

NOS HUBIESE GUSTADO que el personaje principal de este cromo fuese su padre y no el actor Antonio Casal Rivadulla (Santiago de Compostela, 1910), pero después de muchas vueltas no encontramos mimbres para el cesto. Bueno, teníamos los suficientes para hacer de su hijo un lucense adoptivo, porque los Casal Rivadulla eran de Vilalba y allí viven antes de trasladarse a Santiago finalizando el XIX.

Antonio estudia, o hace que estudia, Comercio y Navegación en A Coruña y Ferrol, hasta que se ofrece al circo Feijoó para ayudar en la colocación de las sillas y ganarse así un pase con el que ver la función.

Se asegura que cuando le confiesa a su padre que lo deja todo para hacer carrera en el teatro, de actor, de cómico o de tonto de circo… este le toma el pelo y se chotea:

_ Lo que tú eres es tonto de capirote.

Y no vamos a desmentir que hubiese sido así, entre otras razones porque la fuente no puede ser otra que el propio Antonio. Sin embargo estamos en condiciones de matizar algún extremo sobre la imagen que el lector puede hacerse sobre ese chairego trasplantado a Santiago.

En una columna que escribe el redactor local de El Compostelano en 1944 recuerda que medio siglo antes es testigo de una representación de Don Juan Tenorio en los bajos de un caserón en la calle de Los Lagartos. El periodista cita a tres de aquellos actores aficionados, Pepe Leis, Refojo y Casal, para añadir: “pues bien: hijo de Casal es ese rapas que hoy figura como notable artista cinematográfico en Norteamérica.”

Siendo así, Antonio tuvo al menos un antecedente en el mundo de las tablas, su padre, y es de suponer que no pudo sonarle tan rara la vocación de su hijo.

El actor nace en el número 22 de la actual rúa dos Lagartos, cercana a la Avenida de Lugo, y allí hubo intención de colocar una placa en su honor, aunque no podemos confirmar que se haya realizado.

Casal actúa o rueda una docena de veces en Santiago y en la mayoría de esas ocasiones siempre tuvo unos minutos para acercarse a la calle de los Lagartos y comprobar quién queda por allí que hubiese compartido su infancia con él. Una hermana suya, diez años mayor, tuvo un accidente en Lagartos y se parte tres dedos de una mano con una sella. En recuerdo de ella la hija del actor, también actriz, se llama María.

Forma dúo con Ángel de Andrés, pero Felipe Sassone dice de ellos que son una pareja “que se oponen armoniosamente”, y por supuesto rompen. El año 1959 actúa en Lugo y Ángel de la Vega descubre sus raíces villalbesas, aunque sin muchos detalles pues el hombre solo es capaz de señalar su origen “en una aldea de Villalba”. Quizás algún amable lector nos ayude a precisar el tiro.

El actor dice que su vida ha sido muy ingrata hasta que a los catorce años comienza a hacer teatro. En 1941 debuta en el cine con Polizón a bordo, donde encarna al emigrante gallego Manucho Loreiro. Le pagan seis mil pesetas y Antonio cree que “voy a poder comprarme la Gran Vía”. No es así, claro, y le confiesa a De la Vega: “Me duran dos días”.

Polizón… es un éxito con todas las letras, pues se mantiene como la película española de mayor recaudación durante años.

Casal tiene en ese momento 49 años. El periodista se lo pregunta y él responde: “Pon veintiocho… ¡y todos contentos. La verdad es que paso algo de los cuarenta, pero eso no lo digas… porque estoy alcanzando la madurez como galán de cine”.

El resto es fácil de descubrir, Antonio muere el 11 de febrero de 1974 en Madrid.

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