López Castiñeira, asesinado en el quinto aniversario de Franco

El guardia civil de Begonte recibe un disparo en la cabeza en A Coruña el 20 de noviembre de 1980

SE CUMPLÍA EL quinto aniversario de la muerte de Franco y los Grapo deciden añadir una muerte más a la fecha. El elegido es un guardia civil de 53 años, Ricardo López Castiñeira (Begonte, 1927), con domicilio desde hace 19 años en la calle Entrepeñas de A Coruña. ¿Motivo? Ninguno, aparte de pertenecer al cuerpo. Se supone que una vez localizado, lo espían y siguen sus pasos los días anteriores a la hazaña.

Ricardo había nacido en Gaibor. El hogar paterno es conocido en la parroquia como la Casa do Carroulo y de los cuatro hermanos que son, allí solo vive una, Pilar y su marido Ángel Piñeiro Anido, cuando el 20N de 1980 les comunican el asesinato de Ricardo.

Al cumplir los 18 años se presenta voluntario para hacer el servicio militar en Infantería de A Coruña. Le gusta el cuartel y la disciplina militar, por lo que tres meses antes de finalizar el tiempo de servicio decide ingresar en la Guardia Civil, en cuyo cuerpo va a enlazar cuatro destinos, siempre dentro de Galicia.

O Barqueiro, donde conoce a su mujer, Josefa; Somozas, donde nace su única hija, Milagros; Tui y finalmente A Coruña.

Cuando muere ya era abuelo de una hija de tres años de Milagros y sus planes para una jubilación lejana, pero cada vez menos, pasan por construirse una casa en los terrenos familiares de Gaibor.

Todo se viene al traste aquella mañana del 20 de noviembre, cuando a las 8 horas y veinte minutos sale de su casa y se dirige a la oficina central de Correos, donde en ese momento presta sus servicios de vigilancia. Apenas unos metros más allá, en la confluencia de la calle Cuba, dos jóvenes de vaqueros y anorak azules, se ponen a su altura y uno de ellos le hace un tiro que le entra en la cabeza por el parietal izquierdo y sale por la región occipital, causándole heridas que van a ser mortales. Era munición del nueve largo, marca Geco, propia de las bandas mafiosas del Este europeo.

Desde el primer momento se sospecha de los Grapo como autores del atentado. Un taxista observa el cuerpo de Ricardo tendido en la calle y da aviso de lo ocurrido al 091. El agente de Begonte va a sobrevivir dos horas tras el disparo.

Al menos veintitrés personas son detenidas en Galicia como consecuencia del atentado y en los siguientes días se organiza una manifestación de repulsa por la paz y la convivencia.

Tiempo después se señala a Laureano Ortega como autor material de la muerte de Ricardo, así como de la colocación de un explosivo en el Banco Urquijo de Gijon y del robo a mano armada en otro banco.

Ortega es detenido en enero de 1981 en Madrid y condenado a tres años de prisión por colaboración con banda armada. A partir de 1984 queda en libertad y vuelve a ser detenido en varias ocasiones, lo que no impide que el 27 de mayo de 1988 lleve a cabo el atentado contra el empresario coruñés Claudio San Martín como integrante del comando Josefa Jiménez, en compañía de María Jesús Romero y de Encarnación León Lara.

Claudio San Martín se había negado a pagar el impuesto revolucionario que le exigía la banda.

Detenido en Santander y encarcelado una vez más el año 1992 en Puerto III en El Puerto de Santa María (Cádiz), permanece allí más tiempo que el marcado por su condena tras aplicarle la doctrina Parot para alargar su estancia en prisión, que abandonará definitivamente en 2013.

La Fiscalía había solicitado su excarcelación en base a la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) que anuló la aplicación de la doctrina Parot.

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