Pretty Woman

Vuelve la poesía trovadoresca

Esto es un aviso a los piropeadores habituales, una subespecie machista digna de protección porque quedan menos ejemplares que parejas de dodos en la isla Mauricio.

Ya sabrán que el martes a Irene Montero se le practicó una entrevista en casa amiga. Anestesia y dulces. Todo muy guay, como si la ministra fuese Simone de Beauvoir y Sartre hubiese salido de casa a por tabaco.

En cierto momento, llevado por el arrebato del buen palmero, el cirujano se arranca con un piropo de corte ginecológico, con gotas tabernarias y más basto que unas bragas de esparto, como se decía cuando no había tanto miedo a la mafia. El resultado fue que el hombre, en corto, dijo:

_ Irene, tienes el coño como esta mesa de grande.

Uno, que también peca de decir altisonancias allí donde menos las esperan los contertulios, se regocijó con el exabrupto del palmero, pues debe defenderse que en su casa cada cual arriesgue las vulgaridades que le apetecen.

La sorpresa inicial fue comprobar que a la ministra le plació verse comparada entre vulva y mueble, entre chocho y consola, que bien le aviene si alargas la palabra.

_ Es un piropo muy bonito _ dijo ella rebosante de lirismo por los cuatro costado y su agujero central.

En efecto, ni Garcilaso, ni su adorado Lorca, lo podrían superar en belleza, plasticidad y delicadeza. Un coño como una mesa de grande. ¡Qué ternura! ¡De haberlo sabido Cyrano de Bergerac! ¡Lo que habría disfrutado Roxane con el tropo!

La segunda sorpresa fue comprobar que al resto de palmeros también les complació la lisonja. ¡Y nosotros que habíamos entendido lo contrario, es decir, que a los piropeadores los iban a arrojar a las cubas electrolíticas de Alúmina-A!

Y es lo lógico. Cuando el piropo es bonito hay que hacer una excepción.

2 Comentarios a “Pretty Woman”

  1. extremoizquierdo

    Señor Cora, como lo veo un poco perdido por los arrabales de la masculinidad del siglo XXI, le voy a dar una pista. Más que una pista, un truco vital, un “life hack”

    Es muy fácil. Cuando vaya usted a hablar con una mujer, más allá de su novia, madre o hermana, piense usted que está en realidad hablando con Dwayne Johnson, alias “The Rock”, famoso (y durísimo) actor de Hollywood. Dígale sólo cosas que usted se atrevería, en persona y a la cara, a decirle al Sr Johnson.

    Por ejemplo, tenemos que reconocer que aunque un “Sr Johnson, tiene usted unos cojones como el caballo de Vercingetorix” sea ciertamente arriesgado, lo más probable es que obtengamos una sonrisa sorprendida, pero amable. Al fin y al cabo, es una expresión de respeto. Por otro lado un “Johnny, tus ojos son de un azul tan profundo como el Egeo al sur de Naxos” entra ya en zona de “premio Darwin”, individuos que persiguen intensamente su propia extinción.

    Ve como no es tan difícil? Haga la prueba, busque usted sus propias escenas con Mr Dwayne y verá como ahora todo tiene sentido

    Para más detalles
    https://humanparts.medium.com/the-rock-test-a-hack-for-men-who-dont-want-to-be-accused-of-sexual-harassment-73c45e0b49af

  2. Cora

    Muchas gracias por el consejo.

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