La caza

La que has liado, pollito

Os cazaremos, amenaza Biden con voz meliflua, como si estuviese doblando a Scarlett O’Hara y no le saliese.

Tengan por seguro que se quedará como una de las escenas del siglo XXI, pues no será necesario recordar dónde tenía en esos momentos su rabo el presidente.

Exacto. Entre las piernas.

Os cazaremos es sinónimo de Nos volveremos a ver las caras, pero entonces, ¿por qué te vas? ¿A coger carrerilla? El saber popular no lo recomienda, aunque en estos asuntos de alta política presuponemos demasiadas cosas sin garantía de que sean ciertas.

Por ejemplo, damos por hecho que los talibán quieren realmente detener el envío gratuito de refugiados afganos a los países de Occidente. Cierto que ellos los asustan como si fuesen tan infieles como los nacidos en Nebraska, pero no deja de ser un desembarco pacífico de musulmanes en países que son un objetivo futuro, pero inmediato.

Cuando Franco todavía estaba vivo, fíjense la protohistoria, ya lo dijo ante la ONU el presidente argelino Houari Boumédiène. La conquista vendrá por el vientre fértil de nuestras mujeres. Y las estadísticas de natalidad a fe que lo están demostrando.

Esto no tiene nada que ver con la ayuda y la solidaridad que los pueblos deben prestarse. Tiene que ver con la cara de gilipollas que se nos pone oyendo a Biden cuando comparece con ella puesta de antemano para anunciar la caza.

Como decía uno de esos chistes virales de estos días: Nos ha costado billones y veinte años de sacrificios sacar a los talibán para poder sustituirlos por los talibán.

Presuponemos que Biden está muy disgustado por lo que el viento se llevó y que los talibán son malos porque les gusta. Mucho presuponer me parece. Hablamos de alta política y eso es el infierno.

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