Alerta roja

Gracias por el aviso

El gran problema de nuestros inútiles rectores es que además son malos. Malos en el oficio y malos de moral, como esos niños traviesos cuyas madres suspiran en la desesperación: “Es que solo se le ocurren maldades”. Pues igual.

Han concebido el ejercicio de la política al estilo de las calderas de Pedro Botero y los unos por los otros tejen y destejen con la maldad por delante y el todo vale.

La cosa viene de lejos porque las más de las veces el ejercicio del poder ha dependido de la fuerza, la violencia, la delincuencia, el asesinato, el envenenamiento y la traición.

Si el resto de la humanidad nos rigiésemos por el mismo modus vivendi, lo cotidiano sería arrancarnos las tripas en las plazas públicas; eso sí, llamándole facha a nuestra víctima.

Los obispos, que en teoría hablan de moral y no de política, dibujan un panorama desolador en sus Orientaciones pastorales para el quinquenio 2021-25. Pues qué calladito se lo tenían, como el mudo que no se lo había dicho a nadie. Menos mal que han piado antes del colapso, entre el lapso y el prolapso; entre el tiritití y el porompompero.

Todos les hemos oído decir que deberíamos abandonar actitudes inamovibles frente al tema de los indultos y otras memeces semejantes. Todos hemos leído sus condescendencias sobre los fraudes de ley o sus incumplimientos, pero también ha llegado hasta nosotros su estruendoso silencio cuando los mandatarios de turno hacían peligrar, día sí y día también, las bases de la convivencia. Aquí, en Cuba o en la quintaesencia.

A la vista del quinquenio que se inicia nos alertan sobre el resurgir artificial de las dos Españas. ¿Cómo se han dado cuenta? Viendo los telediarios, no; seguro.

Será un chivatazo del Espíritu Santo.

Un comentario a “Alerta roja”

  1. Ramón

    Tristemente SÍ..
    De todos modos, los obispos sólo son los obispos.

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