Lo imposible

Lo ha vuelvo a hacer

Cuando la gente escucha que Sánchez se define como un político que cumple, se lleva automáticamente las manos a la cabeza, casi sin dejarle acabar la frase al pobre.

¿A cuál de las múltiples acepciones del verbo se refería? Vamos a dejar a un lado aquella sobre la que solo Begoña tiene autoridad para manifestarse, pues si ella dice que cumple, los demás debemos callarnos.

Pero aún así el abanico es amplio. Por ejemplo, quizás les quiso explicar a los norteamericanos que siendo un tipo tan raro como para nacer un 29 de febrero, esa circunstancia no le impide cumplir un año más cada doce nuevos meses, como el resto de los mortales, aunque si usted tiene una posibilidad entre 365 de nacer el día que lo hizo, el presidente solo tuvo una entre 1.461.

El verbo cumplir también sirve para expresar que el sujeto obedece y practica las normas sociales de comportamiento, que felicita en el Día de la Madre, se sienta a la mesa con corrección y viste adecuadamente para cada acto.

Hemos de señalar que se ha corregido un montón en este aspecto, porque al principio se equivoca cada dos por tres en su papel protocolario y le gustaba suplantar al Rey más que un té con pastas.

En cuanto al cumplimiento de los requisitos académicos para acabar una carrera, por ejemplo, el hombre deja bastante que desear, ya que su tesis no va a figurar nunca como modélica. Bueno, ni como modélica, ni como nada.

Ahora bien, es imposible que Sánchez aluda al cumplimiento de la palabra dada, porque se estaría pasando cinco pueblos, ya que se trata de una de sus señas de identidad; esto es, su pasmosa facilidad para decir lo que haga falta y lo contrario, sin que en ningún momento afloren los colores.

Como cuando se define como un político que cumple… años.

Un comentario a “Lo imposible”

  1. Anton

    Muy de acuerdo, el problema para los que hincamos los codos y obtenemos títulos académicos con nuestro esfuerzo, es que tampoco me entusiasme el aspirante al Poder de la otra bancada, aunque acato la sentencia y valoración del Tribunal sobre el aprobado de un tacazo de 7 asignaturas, (nada menos que 40 créditos) así como la obtención de un Máster porque aunque “resultan indicios de que se ha dispensado un trato de favor al aforado, y que ello pudiera merecer otro tipo de consideraciones ajenas al Derecho Penal” puede deberse a un “cuando menos, irregular comportamiento de los responsables del máster” y por lo tanto, “irrelevante penalmente, bien se cometa ésta al calificar las asignaturas con sobresaliente sin mérito académico alguno o bien se entiende que se cometa al expedir el título, con la misma carencia de merecimientos”, actuación imputable “al responsable de su valoración, sin que el hecho de que el alumno se beneficie indique de forma “suficientemente consistente” que ha existido un previo acuerdo ilegítimo con el profesor”.

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