Copiando a Beethoven

La abuela de la estelada

Es Andrés Ruiz Tarazona quien divulga hace cosa de tres años la razón de por qué a Beethoven se le conoce en su tiempo como El Español. Se debe a que su abuela paterna, María Josefa Poll o Polls, lo es. También tiene una bodega y le da al frasco con insistencia cotidiana, pero claro, no sabe que su nieto va a ser más famoso que David Bisbal.

Un poco más adelante, el compositor y pianista salmantino Tito García González, aventajado estudiante del instrumento en Alemania y consagrado ya como uno de nuestros concertistas de mayor renombre, se refiere a la señora Poll como alicantina cuando presenta su programa Beethoven: ¡El Español!, que arranca en Alcobendas y prosigue por varias localidades andaluzas, fundamentalmente.

Aquello era demasiado tentador para el independentismo catalán. A una señora apellidada Poll, a quien sitúan como nacida en Alicante, basta subirla en el mapa unos cuantos kilómetros, hasta el Maresme, para convertirla ipso facto en catalana.

¿Se descubrió su acta de nacimiento? No, simplemente se le dio una patada al libro becerro de la parroquia de Vilassar de Dalt, y arreando que es gerundio. Es más, a partir de ese simple ejercicio futbolístico, Jordi Cos, que es el que chuta, sonsaca una serie de connotaciones antiespañolas y procatalanas en la obra de Beethoven, que si las firmase Disney las veríamos con agrado en El aprendiz de brujo, aunque el autor de su música sea Paul Dukas y no Ludwig van.

Si hiciésemos caso a Cos, la abuela del músico habría pertenecido a ERC y entre taza y taza de sus ricos caldos, le hablaría de los pobrecitos catalanes, que a diferencia de extremeños, andaluces o gallegos, no reciben ninguna ayuda de la opresora España, para que de mayor le dé a Madrid unos cuantos capones con las corcheas. Lo que hay que oír.

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