La vida de Brian

Partidos más que partidos

Pocas veces, o ninguna, he escuchado un discurso político tan zafio, contraproducente y difamante como el que pergeñó Teresa Rodríguez para presentar su particular chiringuito Adelante Andalucía, esta vez sin Podemos ni Izquierda Unida.

Cierto que las arengas hitlerianas tuvieron casi siempre esa carga de odio y violencia supremacista que destilan las palabras de Teresa, pero ¡hombre!, habíamos quedado que ese señor del Tercer Reich era la quintaesencia del mal y convenía alejarse lo máximo posible de su estilo, de sus postulados y de su Gesprächstechnik _ lo siento, pero se dice así _, que es el arte de combinar violencia y seducción inventado por él o por Goebbels, que para el caso es lo mismo.

Y Teresa, creyéndose tan estupenda y llena de razón, ha sembrado el campo de supremacismo y odio, que son mensajes sobrantes en cualquier discurso que se precie.

Cierto también que algunos políticos catalanes nos han acostumbrado a intervenciones de corte hitleriano y que sus oyentes las reciben con delectación pirómana, como esos mensajes de odio que viajan en las letras de canciones poco recomendables para fomentar la armonía y la concordia.

Teresa, podemita sin serlo, comunista sin siglas, se ha propuesto sobrevivir de la política y se ha encontrado sin discurso, ignorando que en ese trabajo de fabricar uno ha de emplearse algo más que una noche de insomnio, especialmente si deseas que los tuyos duerman tranquilos pensando que hay líder para rato. Y he aquí que entonces se desencadena la dispersión del núcleo.

Ya le han echado en cara que aquello va a parecer el sistema de partidos de La Vida de Brian, Podemos de Andalucía, Andalucía Puede y Adelante Andalucía, tú sí que puedes.

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