Andrés de Olano, el primer enfant terrible

Poeta, periodista, narrador y dramaturgo, pertenece a la pandilla de Pimentel, Corredoyra y Cora, Os Godallos

LOS OLANO SE entrecruzan en varias generaciones de lucenses y villalbeses, con los Basanta. Silva, Pena y otros ilustres y enraizados apellidos.

Pocos tan pintorescos como Andrés de Olano y Silva (Lugo, 1894), hijo del depositario de la Diputación, Ramón Olano Carreira y de Consolación de Silva Posada, y hermano de Rosario, Eugenio, Amparo, Víctor, Ramón y Jaime.

Estudia el bachillerato con excelentes notas y prepara oposiciones al cuerpo de Telégrafos, una tradición familiar. En su adolescencia forma parte de Os Godallos, un grupo de amigos de las juergas, la pintura y el teatro, formado por Luis Pimentel, Xesús Corredoyra, Puro de Cora y algún Olano más.

Autor de poesías chispeantes, inicia una de ellas con esta imagen tan escasa de lirismo: “Motoreaba una mujer al mear…” Otras aluden a su rebeldía en el vestir, como el resto de godallos, aunque después vayan todos como un pincel: “Como no uso cuello / corbata, sombrero / a unos causo pena / a otros desprecio / y a los necios, risa”.

El artista de Mondoñedo José María Rodríguez incluye un retrato suyo en la exposición del Orfeón Gallego en el Lugo de 1918. Daría algo por verlo. Los Olano veranean en Barreiros y viven en Alameda 7.

En 1917 es destinado a Lugo y poco después, a la famosa población burgalesa de Villadiego, tan citada en las fugas. Allí conoce a Felisa Gutiérrez y Saldaña, hija de los propietarios del Hotel Comercio y se casa muy joven. Tendrán dos hijos, Andresín y Rosalines.

Como enferma en 1921, los de Villadiego reclaman un sustituto, pues se han quedado sin telégrafos.

De nuevo en Lugo se produce una inspección que dispersa a los funcionarios por supuestas irregularidades. ¿Hay cachondeo en Correos? Es enviado a Cádiz, donde se hace socio de la Artística Gaditana y se encarga de reformar sus estatutos. También allí redacta el Manual y Reglamento del juego de Póker (Librería Universal de Morillas), saludado en toda España como un instrumento necesario para consolidar el juego, lo cual suena hoy muy chusco.

Es “un alarde de paciencia y de buen humor”, dicen del libro en Valencia. En Lugo se burlan: “Nada tenemos ya que envidiar a la patria del autor de las Siete Partidas… El

señor de Olano y Silva jugó muchas más”.

En 1925 forma parte de la redacción de Galicia, que edita Fernando Montero Doiztúa y que dedica un número a Lugo con motivo de las fiestas de ese año. Olano describe la ciudad con versos fáciles: “mansiones monacales y templos ancestrales”.

Está a punto de protagonizar un vuelo histórico, el que trae desde Turín a Coruña la primera avioneta de la compañía Alas, pilotada por Enrique Vázquez Conlledo. Tienen previsto aterrizar en Lugo, pero una seria de contratiempos lo dejan tirado en Burgos. El relato del vuelo por parte de Andrés es descacharrante. Como quieren aterrizar en la playa de San Sebastián, la sobrevuelan una primera vez con el fin de alejar a los bañistas, pero dos de ellos no se apartan, y para no atropellarlos, hacen un violento viraje y rompen la hélice.

Nuevos traslados lo llevan a Coruña, Barcelona y Villaba (Madrid), donde curiosamente muere el año 1949, a los 55 de edad, siendo jefe de administración civil.

Su obra comprende los poemarios Policromía sentimental, con prólogo de Antonio de Cora y portada de Castro Gil, y Lamentos y sonrisas; la novela La mística, los artículos de Visto y no visto, las piezas de teatro Falsa alarma y La liga de la felicidad, y una Colección de pasatiempos originales.

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