César Barja,la literatura española vista desde EE UU

Iniciado como jurista, el crítico de Guitiriz alcanza un gran prestigio internacional

BOROBÓ PREGUNTA A sus lectores si lo conocen, porque lo cierto es que César Barja Carral (Guitiriz, 1890), pasa tan en silencio que apenas cuatro intelectuales pueden dar razón de su existencia, y eso que de su pluma salen las mejores páginas sobre Rosalía, Valle y otros muchos autores.

Pío Baroja le dedica un artículo en Ahora el año 1935 cuyo título es la mejor síntesis de lo que él fue: El valor de la crítica. Entre Barja y Baroja _ una sola letra los separa _, hubo buena sintonía y cuando el lucense habla del vasco lo sitúa en la cumbre de la novelística española, al lado de Ramón Pérez de Ayala y muy cerca de Valle, de quien descubre que su creación más querida es Tirano Banderas, por encima de cualquier obra de teatro.

Pero no son Baroja, ni Borobó, quienes mejor lo conocen, sino Gamallo Fierros, que como en tantas ocasiones, vuelve de Barja antes de que los otros hayan ido. Lo pone de manifiesto en la velada necrológica que le ofrece el Centro Gallego de Madrid el año de su muerte, 1951.

Presidido por Lobo Montero, iba a intervenir con Fraga, pero al final lidia él solo con el toro, porque a Fraga lo retienen en Bilbao. Las obligaciones, no los vascos. Sí está presente su sobrino, el arquitecto Luis Pérez Barja, y el director de la Hemeroteca Nacional, Ramón Fernández Pousa, gallegos todos.

César nace en Baxoi, de Santiago de Trasparga. Cuando tiene 30 años describe su infancia en el ensayo Monólogo y Diálogo. Personajes: Yo Él.

El bachillerato lo salva entre Lugo y Monforte. Luego, a la Univesidad de Santiago y a la Central de Madrid, donde acaba Derecho con excelentes calificaciones, siendo compañero de Luis Porteiro Garea con el que se cartea muchos años.

Es becado para estudiar en Leipzig y es en Alemania donde se especializa en Literatura y Filosofía germánicas y se perfecciona como políglota. Desde Lepzig envía diversas colaboraciones de temática variada, como la educación física en Alemania.

Traduce con Alberto Jardón la Filosofía del Derecho, de Víktor Cathrein, S. J., y aborda el caso de la Adoración de los Reyes de Hugo Van-der-Goes.

Nuevamente becado el año 1915 por la JAE, estudia el federalismo norteamericano en las universidades de Columbia y Harvard, primeras con las que va a vincularse.

En 1921 aparece su primer libro, Rosas y espinas místicas, al que seguirán sus grandes obras de crítica literaria, Literatura española y Libros y autores clásicos, así como su segundo poemario, Otoñal, con la muerte y Galicia como principales temas.

En 1923 dicta en Nueva York una profunda conferencia sobre el lirismo de Rosalía de Castro, para continuar con Libros y autores modernos, de 1925, año en el que pasa a la universidad de Los Ángeles en calidad de lector de español, hasta 1927 en el que es Associate Profesor, y en el 29, profesor.

En medio de ese proceso, se casa con Jeannette R. Goldson, de Nueva York, con la cual, según Gamallo, fue feliz, “a pesar de la diferencia de religiones”. Jeannette le sobrevirá. No tienen hijos, pero se ocupan de la educación de los dos de un amigo que se había quedado viudo.

Es miembro del Board of Advisers de la Fundación Gregorio del Amo y miembro de honor de la Academia Mexicana, así como correspondiente de la Española y la Gallega. Su prestigio crece, ganándose la admiración de Valbuena Prat y de Laín Entralgo.

Cuando presiente cercana la muerte, expresa su deseo de ser enterrado en el cementerio católico de Santa Mónica, en California.

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