López Enríquez, al lado de Del Río-Hortega y Ramón y Cajal

El oftalmólogo monfortino participa o protagoniza importantes descubrimientos fisiológicos y mecánicos

EN 1929 EL padre escolapio José Manuel García escribe para Vida Gallega y otras cabeceras de Galicia un artículo sobre la historia del Colegio de la Compañía que su orden dirige a orillas del Cabe. Entre los alumnos distinguidos que se forman en sus aulas _ Casares, Vázquez Queipo, Carracido… _, cita también a Manuel López Enríquez (Monforte de Lemos, 1890), un oftalmólogo que ese mismo año ya participa en las Jornadas Médicas Gallegas, como eminente especialista.

En esas jornadas coruñesas presenta dos comunicaciones, “Alteraciones graves del fondo del ojo por inyección intravenosa de neosalvarsán” y “Del tratamiento de la degeneración pigmentaria de la retina”.

Todo ello quiere decir que a los 39 años de edad, López Enríquez goza de una notable reputación que se apuntala desde el año 1915, cuando tras sus estudios de Medicina en Santiago y Valladolid, es pensionado por la Junta de Ampliación de Estudios como alumno de la Residencia de Estudiantes para permanecer dos años en Suiza y Alemania.

En Basilea estudia bacterología ocular con Carl Mellinger y en Wurzburgo es médico de la Clínica Oftalmológica universitaria.

Sus primeros trabajos con el profesor Manuel Márquez se prolongan entre 1919 y 1936 en el Laboratorio de Histología, al lado de Pío del Río-Hortega, y en menor medida, con Santiago Ramón y Cajal durante el tiempo en el que los dos científicos están en contacto hasta que su relación se rompe.

Con Del Río-Hortega colabora en el descubrimiento en el nervio óptico de la microglia y la oligodendroglía. Los expone en los artículos “Existencia de células de Hortega “microglía” en la retina y vías ópticas” y “Oligodendroglía de las vías ópticas”.

En ésas y otras aportaciones suyas, los avances se producen en paralelo a lo que investiga Sgrosso en Italia, y Merkulow y Schick en la URSS.

Su tesis doctoral _ Las células de Hortega de la retina y la vías ópticas en estado normal y patológico _, recibe un premio de la Real Academia de Medicina.

Es profesor auxiliar de Oftalmología de la Universidad de Madrid y jefe de la sección oftalmológica del Instituto de Óptica Daza de Valdés.

Durante los años previos a la guerra, lleva a cabo una serie de charlas divulgativas en Radio Madrid 1934 charlas conferencias en Radio Madrid sobre protección y cuidados de los ojos que se emiten para toda España.

El conflicto civil le sirve para el estudio de las patologías asociadas a la avitaminosis como capitán médico del Hospital nº 4. Posteriormente desarrolla el foto oftalmoscopio, que permite obtener imágenes fotográficas del fondo del ojo durante los exámenes realizados con ese aparato.

López Enríquez lo presenta en el XVII Congreso Internacional de Oftalmología, celebrado en Nueva York y posteriormente, en 1954, obtiene la patente del nuevo instrumento en España.

En 1942 asiste en Barcelona al X Congreso de la Sociedad Oftalmológica Hispanoamericana, de la que es secretario, así como a otras reuniones de la SOH que tienen lugar en distintas ciudades de España.

Es socio de la Peña Gallega de Madrid y participa con frecuencia en las fiestas y actos culturales de la colonia. En ese tiempo es uno de los colaboradores en la compra del manto de la virgen para el colegio monfortino donde había estudiado.

En 1950 se hace cargo de la Sección de Exploración Ocular en el Instituto de Óptica y fallece en 1968.

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