Neira Auz, muerto a orillas del río Lucus

El teniente de Lugo cae en el transcurso de una operación entre Teffer, el mencionado río y Summá, en Marruecos

LA PRENSA MADRILEÑA presenta su muerte como la de un héroe, y la lucense, especialmente La Voz de la Verdad, así lo recoge. Son años en los que resulta difícil distinguir los héroes de quienes no lo son, y no por escasez de casos, sino por su abundancia.

Estamos en 1920, han transcurrido once desde que se inicia la segunda guerra de Marruecos, llamada del Rif. Todavía falta un año para el Desastre de Annual y siete para que acabe una guerra que parece destinada a no tener fin.

Dositeo Neira Auz (Lugo, 1891) es teniente de Artillería y apenas salido de la Academia de su arma, la de San Francisco de Segovia, se ha ido a Marruecos, al frente de Teffer. Ahora está a punto de alcanzar el grado de capitán.

Sigue la tradición familiar, pues su padre, Manuel Neira Gayoso, fallecido en Valladolid el mes de julio de ese mismo año, fue coronel de Infantería. Su tío homónimo pastorea a los liberales de Lugo desde hace muchos años y todos los miembros de su amplia familia han establecido vínculos matrimoniales con otras muchas de toda Galicia.

Su madre, viuda ya de Neira, es María de las Mercedes Auz Feijoó, tal como ella lo escribe. También hay algunos que acentúan Aúz, y otros no. Sus hermanos son Ramona, Natalia, Gabriel, Juan, Mercedes, Purificación y Rosario. Por parte paterna, además de Dositeo, tiene otros tres tíos, sor María Magdalena, Juan y Salvador Neira Gayoso; y por parte de su madre, otros cuatro, Gabriel, Manuela, Antonio y Rosario.

El 20 del septiembre de 1920, se establecen en Teffer once baterías fijas con 40 bocas de fuego que van a proteger el avance de la infantería y de otras móviles hacia las posiciones de Summá y otras, defendidas por los rifeños desde trincheras situadas en anfiteatro.

Para colocar las móviles a la distancia oportuna es necesario vadear por dos veces precisamente el río Lucus. Al mando del capitán Negrete las dos columnas atraviesan por primera vez la corriente de agua sin novedad, pero cuando emprenden el cruce en la segunda ocasión, comienzan a recibir el fuego enemigo por el flanco derecho.

Se producen las primeras bajas. También mueren varias mulas que transportan la carga y se comprueba que el lugar no permite salvar el río a mayor velocidad.

El teniente Neira se separa de la formación en busca de un paso con menor caudal, pese a que eso significa concentrar los disparos hacia él.

Lo encuentra y se lo hace saber a Negrete, que ordena seguir la ruta marcada por su teniente. En ese momento un disparo le parte el corazón al joven oficial lucense, aunque sus soldados logran alcanzar las posiciones deseadas y después de un enfrentamiento que dura toda la jornada, las tropas se retiran habiendo conquistado Summá y otros objetivos en poder de los rifeños.

El cadáver de Neira y los de las otras bajas son retirados hacia Teffer, donde será enterrados al día siguiente, envueltos con la bandera española.

El funeral por el militar se celebra en la catedral de Lugo dieciocho días después, cuando la ciudad está a punto de finalizar las fiestas de San Froilán. Su hermana Ramona acaba de anunciar su compromiso matrimonial con el teniente coronel Barro, en Valladolid.

Una semana más tarde, otro teniente cae en el frente de Larache. Se trata de José Figueroa y Alonso Martínez, hijo de los condes de Romanones. Tenía 20 años.

En enero de 1921, el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra publica el ascenso de Neira Auz al empleo de capitán a título póstumo.

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