José Mosqueira, cuando el tiro de pichón era elegante

El de Ribadeo gana unas treinta competiciones de Galicia y Asturias durante los años veinte

EL TIRO DE Pichón, esa actividad que hoy horripila con solo mencionarla, fue en su momento entretenimiento, deporte y número indispensable en las fiestas populares que se precien de elegancia.

En el primer tercio del siglo XX destaca en Galicia y Asturias el tirador José Mosqueira (Ribadeo, 1889?), cuya trayectoria trataremos de hilvanar.

Se inicia muy joven. Con apenas dieciséis años la prensa gallega ya lo trata de “conocido sportman”. Entre sus primeras hazañas fuera de Ribadeo son dos primeros premios en las tiradas de Luarca, posiblemente dentro de las fiestas locales.

En el programa de los sanfroilanes de 1913 está presente el tiro de pichón y Mosqueira se inscribe para competir en Montirón. Sus rivales son Manuel Pardo Pallín, Luis Quiroga Espín, Garmendia, el coruñés González Romero y Antonino Díaz. Los pájaros, como siempre, pasan a la beneficencia.

Mosqueira ya ha merecido en ese momento un comentario en la revista Mundo Gráfico, con fotografía y todo, donde se destaca que ha ganado en Ribadeo la copa de la Diputación y la del senador Ramón Bustelo, el abuelo de Leopoldo Calvo Sotelo.

Ese mismo año acude al Real Club Deportivo coruñés con otro tirador de Ribadeo, Antonio Prado, para disputar la copa de la Infanta Isabel. Como en ese momento no hay mujeres tiradoras, se atrae su presencia con la rifa de alguna joya. Poco después sí las hubo, y no pocas, como la mujer de Alberto Cortina, Elena Cué, que obtiene varios campeonatos.

En el San Froilán del 15 se enfrenta en Montirón a Ramón Saavedra, al marqués de Villaverde, Quiroga Espín, Germán Pérez, José María Cobreros y Enrique Castro, entre otros, sin demasiada suerte.

Siete años después, noviembre de 1922, se reparte las copas de Lugo con Andrés Díez Lage, Antonio Pedrosa e Isaac Correa-Calderón. Él se lleva la del Círculo.

El año 1925 compite con 42 escopetas y logra el primer premio Vigo y 750 pesetas de aquel ayuntamiento. Como la vuelve a ganar en el 26, se la dan en propiedad. En su currículo figura ser campeón de Oviedo, Ribadeo y otros lugares. Tiene 19 copas y valiosos premios “ganados desde los 16 años”.

Sin dejar 1925, participa en los sanfroilanes lucenses donde obtiene la copa Alcalde de Lugo frente a 39 escopetas y por delante de Isacc Correa-Calderón, y la de la Casa de Galicia de Madrid.

Prado y Grandío disputan la copa Presidente de la Diputación, que es para el primero. Es decir, todas las copas se van a Ribadeo. Menos mal que Fortunato Magadán deja en Lugo la del Gobernador Civil.

Este mismo año será subcampeón en Asturias por detrás de José Tartiere y Alas-Pumariño, II conde de Santa Bárbara de Lugones, es decir, el hermano de Carlos Tartiere, fundador del Real Oviedo.

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