José Sampayo, el conseguidor de reliquias

El sacerdote de Carballedo se hace con una parte del cuerpo de san Francisco Javier

PARA LA NUEVA parroquia lucense de san Francisco Javier, la que va a atender el crecimiento de la ciudad hacia Fingoi, es designado en 1961 José Sampayo Vázquez (Carballedo, 1927).

Es un hombre de suaves maneras, pero al mismo tiempo enérgico y con objetivos muy claros. Su parroquia natal es Santiago de Pradeda, donde crece con su hermano Gerardo, también sacerdote. Estudia en el seminario de Lugo y dice su primera misa en 1951.

Sus destinos anteriores son Toldaos (Triacastela), O Salvador de Villaúxe (Chantada) y Santa María de Nogueira de Miño (Chantada). Ese año de 1961 se crean cinco nuevas parroquias en Lugo, S. Antonio, A Milagrosa, Sagrado Corazón, S. Lourenzo de Albeiros y S. Francisco Javier, que contará con Sampayo como párroco y con Marcelino Sanfiz Mera y Antonio Gandoy Díaz, como coadjutores.

Hay que construir un nuevo tempo y mientras tanto se solicita a Pedro Barrié de la Maza el barracón que Fenosa ha utilizado en las obras de Portomarín. Conseguido este, es trasladado al campo del Polvorín, en Montirón. Se organiza la Operación Ajo para recaudar fondos y surge el timo de unos estafadores que se hacen pasar por gente de la parroquia. Sampayo advierte: “Avisen a la policía”.

Gonzalo Fraga recuerda que la traza de la iglesia se inspira en la de la Virgen del Camino, de León (Lvcensia, n.º 45). La primera misa la celebra Sampayo a las seis y media de la mañana del 3 de marzo de 1967 para casar al fotógrafo Benjamín Rosa, de 62 años, con Manuela Fuentes, de 52.

Lo extraordinario del caso es que Sampayo solicita al obispo Ona de Echave algo poco menos que imposible, pues se trata de que aproveche un viaje conciliar a Roma y le consiga una reliquia del santo, cuyo brazo incorrupto se guarda en la Chiesa del Gesú de esa ciudad, la iglesia madre de la Compañía de Jesús, mientras el resto del cuerpo permanece en la iglesia del Buen Jesús de Goa (India), a donde es conducido después de morir en China.

Aún hoy se lee que está absolutamente prohibido desconectar de ambas reliquias la más mínima partícula. Y que en todo caso, cuando alguien de suma influencia exponga en razonable súplica el deseo de contar con una, a lo más que se llegue sea a entregarle un trocito de hilo de un birrete que utiliza el santo jesuita.

No obstante, el año 1964, Ona de Echave escribe a Sampayo desde Roma para comunicarle que por medio del obispo auxiliar de Santiago le hace llegar a Lugo un pequeño trozo de la piel de la reliquia india para que sea exhibida todos los años en la nueva parroquia lucense, cuyo templo todavía no existe.

La petición de Sampayo y la gestión de Ona delante del Padre General de los jesuitas, Jean-Baptiste Janssens _ el papa negro previo a Pedro Arrupe _, tiene un éxito extraordinario, pues los únicos lugares donde se reconocen reliquias del misionero navarro son las citadas iglesias de Goa y Roma, así como el pedazo de piel del tamaño de un sello de correos en poder de la Compañía, de donde se corta la reliquia que llega a Lugo.

Para albergarla se encarga un relicario a los Talleres Granda Madrid, que es el que se muestra a los fieles durante la anual Novena de la Gracia.

José Sampayo, que fallece el año 2009, ocupa otros cargos dentro del Obispado y es profesor de Religión en la Escuela de Artes Aplicadas Ramón Falcón, asesor religioso del colegio Rosalía de Castro y uno de los más activos predicadores en las misiones de la diócesis.

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