Ruperto Sánchez, el Lugo de los 50

Muchas obras de esa época llevan la firma del arquitecto municipal salmantino, vecino de la ciudad durante 21 años

SE REPITE QUE el carácter castellano es seco como su clima, llano como su planicie y directo como sus distancias. Si algo de todo esto es cierto, el ejemplo de Ruperto Sánchez Núñez (Béjar, 1914), puede servir de prueba, porque responde con creces a esos rasgos.

“Detesto las respuestas o las actitudes ambiguas y dudosas en mí y en los demás _ dice para definirse _. No tengo sobre mi conciencia haber hecho daño a nadie deliberadamente en mi vida”.

Ruperto Sánchez es uno de esos lucenses de adopción cuya huella en la ciudad supera el paso del tiempo por importante y variada. El puesto de arquitecto municipal que ocupa durante 21 años _ de 1944 a 1965 _, favorece el grado de influencia que el salmantino ejerce en Lugo y dificulta que logremos reflejarla en toda su dimensión.

Casado con Lourdes Codesido Somoza, hija del fiscal de la Audiencia lucense, tienen tres hijos en la ciudad, Lourdes, Ruperto y Rafael. La leyenda dice que a una pérgola existente sobre la tienda de moda La Primavera, en Raíña, se le llama el Rupertenón por ser de su autoría.

Pero su huella, al margen de chistes grandilocuentes, va más allá. Por ejemplo, se empeña en que la ciudad disponga del básico Plan General de Ordenación Urbana, y en 1954 él inspira el primero que existe, obra de Fonseca, que será tumbado por el vecindario a mayor gloria de intereses particulares y a pesar de haber sido aprobado por la corporación.

Suya es la Estación Depuradora de Aguas, que inauguran Ameijide y Otero Aenlle bebiéndose un vaso de agua ante la cámara de Vega.

La orden de Gobernación en ese sentido la recoge Manuel Portela y se termina adelantándonos a otras ciudades, aunque después de superar varias paralizaciones. Él está muy satisfecho de la obra, como también del colector de la vertiente del Miño, dos proyectos trascendentales para la higiene ciudadana.

Suma y sigue. La Estación de Autobuses, con Manuel Cortón, Felipe Mendaña y Tomás Notario; el Pabellón de los Deportes, con proyecto de Efrén García, las fuentes de San Fernando y la central del Parque, el acceso a Lugo por General Mola (Castelao), los manantiales del monte das Pías, el barrio Feijóo, la Avenida de Ramón Ferreiro, el cine Yeca, de Chantada y muy especialmente la ampliación de la Porta de San Fernando. Santín Carballada se lamenta de que nada lo recuerde en ese lugar, que es el mayor arco carpanel del monumento, pues se inaugura con el alcalde García Siso, el aparejador municipal, Eduardo Grandío, el contratista, Isauro Díaz Mouriz y él, atravesando la puerta en un Seat 1.500. Así de simple.

En más de una ocasión, declara que en arquitectura ve la ciudad muy mal, “peor lo moderno que lo antiguo”, y no le importa declarar que derribaría la torre del ayuntamiento, a la que odia; así como varias obras suyas, que aborrece. Tampoco soporta los semáforos, a los que acusa de entorpecer la circulación y ser la causa de los embotellamientos.

Cuando todavía no existe, cree que la obra más necesaria para la ciudad es la Estación de Autobuses, porque esos vehículos se han hecho dueños de la vía pública, convirtiéndola en “almacén, taller, muelle de carga y depósito de mercancías y ganado”. Y añade: “Naturalmente, muchos me asarían vivo por ocurrírseme tal disparate”.

Él es hombre hogareño y no cambiaría un minuto con su familia por la mejor fiesta del mundo.

Los años anteriores a su temprana muerte, en 1965, practica el tiro con arco, y dicen que es muy bueno.

2 Comentarios a “Ruperto Sánchez, el Lugo de los 50”

  1. Rafael Sánchez Codesido

    Como hijo de Ruperto Sánchez Núñez quiero agradecer a José de Cora la publicación de este artículo y de que alguien se acuerde, todavía, de una figura que creo que hizo mucho y bien por la arquitectura de Lugo.
    Gracias y un saludo

  2. Cora

    Muchas gracias a ti. Un abrazo.

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