Noemí Mazoy, soprano para todo

La cantante lucense ha puesto su voz al servicio de óperas, zarzuelas o musicales con la misma altura

LA LLEGADA DE Noemí Mazoy (Lugo, 1972) a la música fue un proceso natural e inevitable. Como ella explica, nace en una familia de artistas, donde uno canta, otro toca el piano y ella quiere ser bailarina. Quizá piensa que el papel de cantante ya está ocupado por su padre y necesita hacerse hueco en la compañía con una habilidad que esté libre.

En realidad el número artístico con el que pretende conquistar los escenarios es con un aro que le acompaña a todas parte, hasta el punto de que comienzan a llamarla “la niña del aro”. Un día lo deja en casa y comienza a estudiar piano. También canta en las iglesias hasta que es escuchada por Antonio Martínez, que tiene buen oído y les dice a sus padres: “Esta chica vale mucho”.

El destino está cantado. Será la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid y sus estudios de canto lírico de la mano de Esperanza Abad y Emelina Castelló. Pero también los de Ballet clásico, tradicional, claqué, jazz y contemporáneo, con María de Ávila, Karen Taft, Yoselín Alizar, Barry y Suárez Torga, entre otros.

A partir de ese momento ante ella se abren todos los géneros y a todos rinde pleitesía con mayor o menor intensidad, porque lo de Noemí es el canto con cualquier apellido que se le añada, aunque uno de los que más le agradan es solidario, o sea, cantar con alguna finalidad que sirva de ayuda a sus semejantes, como ha hecho tantas veces antes ya de ser profesional.

De hecho, cuando un día le piden que diga un escenario de los que ha conocido, responde que el del Asilo de ancianos de San Roque, en Lugo.

Su ciudad natal es la referencia, el lugar al que volver cuando el corazón se pone un poco sentimental, ya sea para vivir la fiesta popular como para compartir las Navidades, aunque no por descanso, porque a la soprano la música no consigue cansarla. Es más, le da fuerzas.

La hoja de servicios que presenta Noemí es impresionante por la variedad de los proyectos realizados y la importancia de muchos de ellos.

Repasemos algunos de sus papeles en óperas, zarzuelas o musicales. Por ejemplo, es Norma, en Víctor, Victoria; la Madre Abadesa y María, en Sonrisas y lágrimas; Cristine, en El Fantasma de la Ópera; Lady Beaconsfeld, en Jekyll Hyde; Robin, en Godspell… y muchos más en Peter Pan, Annie, El diario de Ana Frank, Luias Fernanda, Estamos en el aire, Non chores Sabeliña, Doña Francisquita, Los Gavilanes, La verbena de la paloma, Las de Caín, La Corte del Faraón, Aída, hasta llegar a la Agnes de El Médico, el musical basado en la novela de Noah Gordon, que bendijo esta versión española de su obra realizada por Iván Macías, Félix Amador y Pablo Martínez, música, libreto y productor, respectivamente.

El Médico, estrenado en el Teatro Nuevo Apolo de Madrid, competía entonces con West Side Story y Anastasia.

Pero esa vertiente escénica en la trayectoria seguida por Noemí no puede ocultar otra serie de logros que se inicia con el Premio Extraordinario de Paso de Grado en el Conservatorio ‘Arias Maceín’ de Madrid, se prolonga con su trabajo como profesora de canto en la Escuela de Teatro y Musicales Memory´s de Madrid, y su participación como solista del grupo de cámara Axivil criollo. Queda por añadir el disco En un salón de La Habana, infinidad de conciertos, las colaboraciones con Raphael en varios espectáculos y muchos más.

Entre otras distinciones, es primer premio Amigos de la ópera de Madrid, Teresa Berganza, y finalista a la mejor actriz de reparto en Broadwayworld Spain 2012.

Comenta