Martínez Cobo y el poltergeist de Roso de Luna

En su publicación El Guerrillero, el párroco de Bacoi (Alfoz) informa de una Casa do Demo en Foz

EL SACERDOTE JOSÉ Martínez Cobo (Alfoz, 1870?), es profeta en su tierra, donde adquiere fama de historiador erudito, orador fogoso, protestón airado y defensor de sus feligreses frente a la autoridad abusiva. Bueno, y de obsequiarlos con sermones demasiado largos.

Su influencia abarca varias actividades. Lleva las parroquias de Santa María de Bacoi (Alfoz) y Santo Estevo de Moucide (O Valadouro), unida a la anterior; es representante de la sociedad de hijos de O Valadouro en Cuba, ha publicado un folleto con los Apuntes históricos del valle (1912) en la Imprenta Mancebo de Mondoñedo y durante dos años edita un periódico con aspiraciones a quincenal, aunque de irregular periodicidad que ha bautizado con el sorprendente nombre de El Guerrillero.

Su primer número sale en abril de 1907 y en enero de 1908 publica un fotograbado con la torre de Castro de Oro que llama mucho la atención. En ese momento otro hombre del valle, Purificación de Cora, ultima la fundación de El Progreso.

En ese 1908, El Guerrillero desaparece y reaparece para confirmar su carácter irregular, pero uno de sus números le va a dar una trascendencia singular.

Martínez Cobo recoge lo que viene sucediendo en la parroquia de Santa Cilla do Valadouro (Foz), inmediata a Bacoi, donde ha sido llamado a intervenir otro sacerdote. Allí hay una Casa do Demo, como la que narra Prudencio Landín Tobío en Ponteceso e inspira nuestra novela Te llamaré muerto (Edhasa, 2018). El poltergeist también es divulgado en La Correspondencia Gallega por José Candia Villares, secretario del Ayuntamiento de Foz.

Ambas fuentes hablan de un ser invisible que por la noche provoca desplazamientos de objetos y otros fenómenos de difícil explicación que afectan a una familia. El cura no puede pensar que son obra de Dios y se inclina a pensar en “uno de tantos diablillos que Dios de vez en cuando deja andar sueltos por fines inescrutables que debemos respetar”.

Pese a bendecir la casa, los fenómenos se repiten hasta que la mujer devuelve un mandil que había robado a unos vecinos.

La revista teosófica Sofía se hace eco del caso en noviembre de 1907 y el 11 de marzo de 1930, el teósofo extremeño Mario Roso de Luna lo refiere en sus comentarios a los Cuentos macabros, de Helena Blavatsky, publicados en el diario La Libertad.

Si el párroco está dispuesto a creer que el diablo juega con la familia, Roso habla de las excepciones a la ley de gravitación universal. Los dos coinciden en decir que la Casa do Demo desaparece con buenas acciones.

Poco tiempo después salta a la prensa que varios vecinos de Alfoz, entre ellos José María Canel y el párroco, han acudido un año más a la Administración de Hacienda, en alzada contra las cuotas del Ayuntamiento en el reparto de consumos por considerarlas desorbitadas.

También recurre contra el ayuntamiento por medio de Julio Pérez de Guerra por considerar que se aprueban los proyectos de dos puentes en Carballido “mucho menos urgentes que en Bacoi”.

El año 1927 interviene en la Fiesta del Árbol en compañía de Luis Soto Menor y publica su discurso en folleto editado por la Imprenta Popular de Mondoñedo. También participa en las inauguraciones de las escuelas que se levantan en Bacoi y O Cadramón, con fondos aportados por los emigrantes en Cuba.

Su enemigo natural es el corresponsal de El Pueblo Gallego, que se burla de la duración de sus sermones y de sus errores, como cuando dijo que Kant no había nacido en Königsberg, sino en Ginebra.

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